PRESENTACIÓN DEL NÚMERO 42 DE LA REVISTAS “LA ESPADAÑA”

El próximo viernes 30 de octubre a las 21 horas en la Capilla de San Gregorio de Alcalá del Río, tendrá lugar la presentación del número 42 de la revistas “La Espadaña”, revista que dirije José Castaño, archivero de la hermandad de la Soledad y miembro de ASCIL, y que cada año edita con contenido meramente histórico, con el fin de divulgar las diferentes investigaciones que los miembros del Grupo de Investigación Histórica y Archivo de dicha Hermandad llevan a cabo.
La revista suenta con artículos de grandes historiadores locales y sevillanos que dan a conocer diferente documentación, en su mayoría inédita.

EXPOSICIÓN: CARMONA ROMANA

El Museo de la Ciudad de Carmona acoge una exposición sobre la Carmona romana que se puede visitar hasta el 30 de noviembre, dentro del programa de actividades sobre el octubre romano. En la imagen, el ‘Mosaico de las Estaciones’, una de las piezas arqueológicas más importantes halladas en la localidad en los últimos años y que está expuesta al público en una de las salas principales del museo.

UN ESTUDIO ATRIBUYE A PACHECO UNA INMACULADA DE LA MAGDALENA

Entre las obras que se exponen en el coro alto de la Parroquia de la Magdalena, un espacio que ha abierto sus puertas al público tras una laboriosa restauración y que el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, bendijo el pasado jueves, destaca una conmovedora Inmaculada con el Niño. La pintura atrae la atención del visitante por su belleza, pero también por su novedad: se trata de una donación reciente de la que no pudo dejar constancia la guía breve del patrimonio artístico que custodia la iglesia y que escribieron los profesores José Roda Peña, Pedro Martínez Lara, Pedro Manuel Fernández Payán y Álvaro Cabezas García.

Este último investigador atribuye esta Inmaculada con el Niño a Francisco Pacheco (Sanlúcar de Barrameda, 1564 – Sevilla, 1644). Y, a su juicio, no se trataría de un trabajo menor en la extensa trayectoria del artista, sino de una creación de madurez. “Cuando vi la imagen del cuadro me quedé impresionado”, confiesa Cabezas García, doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y especialista en pintura sevillana. “No es casual que en la Magdalena lo hayan colocado en un lugar destacado. El otro día, en la prensa, se veía al arzobispo delante de esta obra. Y hablamos de una parroquia que tiene zurbaranes y documentos únicos vinculados al bautismo de Murillo o el enterramiento de Martínez Montañés”, señala el estudioso.

Cabezas García, que quiere publicar más adelante “un análisis científico, detallado y riguroso, en una revista especializada”, considera que Pacheco abordó esta Inmaculada en su etapa de plenitud, cuando exhibía ya una altura artística incuestionable. “Se trata de un nombre muy conocido, pero se le recuerda más por haber sido suegro de Velázquez o por publicaciones como el Arte de la Pintura o el Libro de los Retratos, que por su obra en sí. Siempre se le ha criticado por sus nociones de anatomía o por lo plano que representa a los personajes”, analiza el investigador. “Pero en su trayectoria se da una mejora, especialmente después de que viajara a Toledo y conociera a El Greco, tras ir también al Escorial, donde estaba la gran escuela de pintura de la Corte. Después de esas experiencias Pacheco regresa a Sevilla con una madurez sobresaliente”.

‘Inmaculada con el Niño’. / Pedro Martínez Lara

 

Es en esos años en los que afianza su estética cuando Pacheco acoge en su taller a Velázquez y a Alonso Cano, un tiempo en el que en la ciudad se avivan las disputas teológicas en torno a la Inmaculada Concepción, un tema que defendían con vehemencia “algunas órdenes religiosas como los franciscanos, frente a los dominicos, que estaban en contra de lo que en el futuro sería declarado dogma”, expone Álvaro Cabezas. Pacheco se posicionará claramente en el primer bando y volverá en repetidas ocasiones a esta representación de la Virgen.

Para el historiador del arte, que cree “serían los franciscanos, muy devotos de la causa, los que le encargarían esta pintura a Pacheco”, el cuadro que acoge la Magdalena es superior a otras creaciones del maestro, como La Inmaculada con el retrato de Miguel Cid que pertenece a la Catedral de Sevilla y está fechada en 1619, la Inmaculada con el retrato de Vázquez de Leca (1621) o la Inmaculada del Palacio Arzobispal de Sevilla. Cabezas García ve “más relacionable” la pieza con otras cumbres en la producción del autor, la Inmaculada de la Parroquia de San Lorenzo o La Virgen y él Ángel del Rectorado de la Universidad de Sevilla.

Una singularidad de la pintura de la Magdalena es el hecho de que la Virgen sujete al Niño entre los brazos. “Se suele representar la visión que ofrece San Juan en Patmos, cuando escribió el Apocalipsis, esa Virgen vestida de sol con la luna a los pies”, apunta Cabezas. “La otra versión procede de Juan Duns Scoto, un fraile escocés que ofreció la explicación teológica de la Inmaculada Concepción de María. En una ocasión, la Virgen se le apareció a Scoto mientras oraba en la iglesia, poniendo en sus brazos al Niño Jesús, tal y como había sucedido con San Antonio o San Félix de Cantalicio en otros milagros, y como él, pudo acariciarlo y adorarlo”, detalla el investigador.

El artista, prosigue Cabezas, “no participa mayoritariamente” de la iconografía de la Virgen que sostiene al Niño, pero “la da por válida”. En su Arte de la pintura se decanta por la otra variante, más extendida: “Sin poner a pleito la pintura del Niño en los brazos, para quien tuviere devoción de pintarla así, nos conformaremos con la pintura que no tiene Niño, porque esta es la más común“, escribió.

El arzobispo, en la bendición del coro alto de la Magdalena, con la pintura a un lado. / Juan Carlos Muñoz

 

En su composición, en la que esa figura materna se antepone a un paisaje, Pacheco no es “absolutamente original, se inspira en Durero“, revela el estudioso. La Virgen y el Niño sobre la luna creciente, que alberga el Metropolitan Museum Art, y La Virgen y el Niño sobre la luna creciente con una diadema serían los referentes de los que partió el autor. “Esto era habitual”, aclara Cabezas García. “En el Renacimiento y el Barroco los artistas buscan libros de grabados y estampas en las que basarse. Pacheco, además, es alguien que tiene una gran biblioteca, unos conocimientos muy avanzados de lo que se está haciendo en Europa”. Fue Benito Navarrete, “cuando le comenté mis impresiones sobre Pacheco, el que me planteó el modelo de Durero y me animó a estudiar la pintura. Con él tenemos una voz de autoridad en este tema”, continúa el investigador.

La pintura que cuelga ahora en el coro alto de la Magdalena tiene, explica Álvaro Cabezas, “problemas de conservación, algunas lagunas que se extienden por toda la superficie del lienzo, pero se aprecia muy bien el conjunto. Se ve, por ejemplo, cómo el Niño sujeta una manzana, símbolo del pecado original que su madre, con su inmaculada concepción, está derrotando”. Ahora, el interés que suscite la atribución a Pacheco tal vez ayude a devolver el esplendor a una obra que, ya en su estado actual, asombra y emociona.

Fuente: https://www.diariodesevilla.es/ocio/atribuida-pacheco-inmaculada-magdalena_0_1513649060.html?utm_source=whatsapp.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web

NACE UN NUEVO MUSEO EN SEVILLA: EL MUSEO DE ARTE SACRO DE LA MAGDALENA

La Real Parroquia de la Magdalena es la sede canónica de cinco hermandades de la Ciudad, y en el nuevo Museo está previsto en el futuro la exposición de obras pertenecientes o gestionadas por las mismas.

En la jornada de ayer, jueves 22 de octubre de 2020 se inauguró el nuevo museo creado en la Real Parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla coincidiendo con la conmemoración anual de la consagración del Templo. Al final de la Santa Misa, que daba comienzo a las 20.00 horas, el Arzobispo de Sevilla Asenjo Pelegrina bendijo este espacio expositivo que se ubica en el coro alto del antiguo convento dominico de San Pablo el Real de Sevilla.

El promotor de este proyecto ha sido el Cura-Párroco de la Magdalena Don Francisco Román, que ha buscado la financiación para la restauración y puesta en valor del coro alto de la Parroquia y coordinado las labores de convertirlo en una sala de exposición permanente, incrementándose con ello la oferta cultural que ofrece la ciudad de Sevilla.

La intervención en los paramentos verticales y en las bóvedas de las naves ubicadas en la zona del coro alto de la Parroquia decoradas con yeserías, aplicaciones de madera y pinturas murales, ha tenido “como finalidad la restauración de los valores estéticos de la decoración, así como la recuperación de este espacio como área expositiva, donde mostrar algunas de las obras de gran interés histórico y artístico que atesoran la Parroquia y sus hermandades”.

“La intervención ha consistido básicamente en:

-Limpieza general y eliminación de los restos de hollín y polvo acumulados e incrustados, durante siglos, en muros y yeserías. En dicha limpieza han dado unos excelentes resultados la aplicación de geles rígidos de Agar Agar.

-Repasado y sellado de todas las grietas de las bóvedas.

-Consolidación de las capas de enlucido de mortero en peligro de desprendimiento.

-Reintegración volumétrica de las pérdidas en las pinturas murales y yeserías.

-Puesta en valor de la reja, facistol, tenebrario, solería y expositores.

Tras la restauración, se puede apreciar la luminosidad de los muros, la blancura de sus yeserías, así como la intensidad de color en los elementos policromados, proporcionándonos una percepción más auténtica de cómo era la iglesia y como quedará  finalmente cuando podamos disfrutar algún día de su restauración integral”. El equipo de la restauración ha estado dirigido por los restauradores Agustín Martín y Antonio Gamero junto con el arquitecto Miguel Ángel López.

Las obras artísticas y los documentos expuestos son de primer orden en la Historia del Arte español con cuadros de Zurbarán, Pacheco, Llanos Valdés,… y documentos originales de Martínez Montañés, Murillo, Roldán, Zurbarán,…

Las obras de arte y documentos que se pueden ver en este museo que abre sus puertas son de primer orden en la Historia del Arte español. El museo se encuentra articulado en tres salas, siendo la central y más grande el propio coro alto de la parroquia. El discurso museológico que se ha empleado no es el definitivo, por lo que en un futuro está previsto que cambien las piezas a exponer, así como la museografía del espacio. La intención principal ahora mismo es exponer la restauración, recuperación y puesta en valor del espacio como contenedor museístico.

El acceso al espacio expositivo se realiza a través de la Capilla que hay a los pies de la nave de la Epístola, donde se encuentra ubicada la pila de bautismo en la que fue bautizado Murillo en 1618, subiendo las escalera, (el único problema que plantea el nuevo Museo es que no tiene ascensor y resulta complicada su visita a personas con dificultad de movilidad). En la primera sala, o Sala del Reloj por encontrarse en ella la maquinaria del antiguo del Convento, se exponen documentos originales representativos de los tres sacramentos recibidos y recogidos documentalmente en la parroquia: El asiento de bautismo de Murillo, las amonestaciones y matrimonio de Francisco Zurbarán y el asiento de la defunción de Martínez Montañés. La selección de los documentos expuestos se debe a la archivera de la parroquia Aurora Ortega López, que en los últimos años ha realizado una gran labor catalogando el riquísimo archivo parroquial  de la Magdalena y poniéndolo en valor, las piezas documentales que se exhiben en esta muestra son bastante acertadas y significativas.

En el coro alto, presidido en el centro por el facistol, se puede ver el antiguo tenebrario del convento de San Pablo, ambos recientemente restaurados. El criterio que se ha seguido a la hora de hacer la selección de pinturas a exponer ha sido el de exhibir obras de autores relevantes y  piezas recientemente restauradas o de nueva adquisición.

Sobre el muro oeste de la instancia se encuentran ubicadas tres importantes obras de Zurbarán, las dos escenas de gran formato pertenecientes a la serie sobre la vida de Santo Domingo de Guzmán, realizadas para el Convento de San Pablo en 1626 y el cuadro de la Exaltación del Santísimo Sacramento.

En el testero norte de la sala se encuentra una Piedad de Escuela sevillana de finales del siglo XVII, recientemente restaurada y la obra de Llanos Valdés de la Alegoría de la Orden Dominica, de en torno a 1670.

En el muro del testero Sur del coro se pueden ver la Virgen del Rosario de Pacheco, La Virgen de la Clemencia obra del siglo XVII restaurada este año por Antonio Gallardo Montesinos y una obra de nueva adquisición recientemente donada a la parroquia, se trata de un interesante oleo sobre lienzo, que aparece en la cartela como obra anónima y que en mi opinión claramente presenta características próximas a la obra de Pacheco, que se ha titulado como Inmaculada con el Niño Jesús.

En la tercera sala que se encuentra sobre la nave del Evangelio de este templo, se exponen documentos originales tan notables como las inscripciones de Pedro Roldán y su familia en el Libro de Padrones de la parroquia, (vecinos de la calle de la Muela, hoy O´Donnell), así como el asiento de bautismo de su hija Isabel Roldán, apadrinada por Juan de Valdés Leal en 1658, también  el asiento de defunción del bordador Manuel María Ariza y Campelo de 1877.

Otro documento notabilísimo expuesto es el libro de reglas de la Hermandad del Rosario, fundada en el Convento de San Pablo por Fray Alonso de Ojeda en 1479, y  que es el segundo libro impreso más antiguo del Mundo, (el libro impreso más antiguo que se conoce se encuentra en la ciudad alemana de Colonia), es un dato este muy sobresaliente pero poco conocido por los sevillanos.

En esta sala se exponen dos varas de acompañamiento de la Hermandad Sacramental de la Magdalena, obra de Fernando Cruz de 1953, así como varias piezas de arte textil como una capa pluvial y un juego de dos dalmáticas con bordados de la primera mitad del siglo XVII o una casulla de finales del siglo XVIII con bordados rococó.

FUENTES:

-Nota de prensa, “Avances de la intervención coro alto (Parroquia de Sta. Mª Magdalena, Sevilla)”, de la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural de la Archidiócesis de Sevilla. Sevilla, agosto de 2020.

-CABEZA GARCÍA, A., FERNÁNDEZ MUÑOZ, P.M., MARTÍNEZ LARA, P.M., RODA PEÑA, J.: Real Parroquia de Santa María Magdalena: Guía breve de su patrimonio artístico. Sevilla, 2017.

Fuente de la noticia: https://elforocofrade.es/portal_cofrade/index.php/2020/10/23/creado-el-museo-de-arte-sacro-de-la-magdalena/

LA CASA DEL ROCÍO Y LA CASA-MUSEO DE LA HERMANDAD DE VILLAMANRIQUE

LA CASA DEL ROCÍO

Las actuales dimensiones del casco urbano del poblado de El Rocío y su diversidad de construcciones impiden tener una visión certera de su formación. ¿Quién les iba a decir a los viejos rocieros de las villas que circundan la Ermita que conocerían esta gigantesca y reciente evolución? Sigamos sus pasos:

1º La prohibición de construir junto a la Ermita.
Sabemos que hubo poblamiento en El Rocío desde la época neolítica por los restos arqueológicos encontrados, pero no fueron asentamientos estables ni duraderos, sino de pequeñas entidades nómadas. No hay, sin embargo, indicios de población alguna en otras etapas posteriores hasta llegar a la época árabe. Y hasta muy avanzada la Reconquista no aparecen documentos que hablan de la existencia de la Iglesia de Santa María en el sitio que dicen La Rocina.
Las primeras construcciones de material que pueden documentarse en el Cazadero Real fueron la propia iglesia de Santa María, en La Rocina, y la iglesia de Santa Olaya, en Oñana. Ambas deben tener relación con la Orden de Santiago, tras la reconquista de las tierras donde están situadas, y la vinculación patronal y devocional de Santa Eulalia de Mérida con esa Orden Militar.
La ubicación de la iglesia en Las Rocinas no tiene nada que ver con situación estratégica alguna, a no ser que se tuviera en cuenta la delimitación de la zona conquistada para la cristiandad en la Reconquista, para distinguir al Reino cristiano de Sevilla del reino moro de Labla.
Su cercanía al camino de Sanlúcar a Niebla y la importancia que le quieren dar algunos a este dato no tiene ningún fundamento, dado que el camino citado cobra vital importancia muy avanzado el siglo XIV, después de la creación del Condado de Niebla, en 1369. (1)
Por el contrario, hay constancia documental de que de ambas iglesias existían con anterioridad al siglo XIV. 

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UN VIAJE POR LA HISTORIA DE LA ANTIGUA MAUROR

A lo largo de las 485 páginas de los que consta el libro, García Amador narra los principales acontecimientos ocurridos de los orígenes de nuestra historia y hasta el final de la Transición con una mirada subjetiva, construida con las dosis exactas de lecturas, experiencia y sentido común.

Morón, como la Historia y las sociedades, no son un hecho puntual, sino que constituyen el resultado de todo un proceso, en el cual han intervenido factores históricos, políticos, demográficos, económicos, orográficos, culturales, religiosos¬… El Morón actual no es más que la mezcla de todos estos conceptos rescatando del olvido a personas cuyas vidas, en principio estaban destinadas a pasar por el más tétrico anonimato, las salva para la Historia, consigue con esta obra algo que ni siquiera ellos pretendieron, la eternidad; ya que nadie muere realmente mientras alguien le recuerde. Personas humildes, que para nada fueron conscientes de que estaban construyendo la Historia de Morón.

La necesidad de escribir nuestra historia como parte de nuestra identidad es una urgencia que a gritos clama ser rescatada del olvido, ya que por desconocimiento o tergiversación se pierde inexorablemente en la memoria de nuestros mayores y en archivos vetustos, olvidados en oscuras y húmedas bibliotecas. Y esta obra, Morón: retazos de un pasado no tan lejano recoge todos esos elementos acompañado de más de 300 fotografías que nos adentraran en esta antigua ciudad musulmana que sirvió de Frontera por su situación en la Banda Morisca tras la reconquista en 1240 por las tropas castellanas de Fernando III (El Santo).

La vida sigue su curso, tejiéndose caprichosamente, entrelazando sus senderos, cambiando de color en cada decisión, en cada sentimiento, en cada gesto; hilo de un tapiz infinito que nos mantiene despiertos. Entre las múltiples experiencias que nos permite nuestro mundo emocional se encuentra el sentimiento de nostalgia. Un viaje imposible, pero añorado hacia nuestro pasado.

Tempus Fugit (el tiempo vuelta, decían los latinos), esta reflexión Nuestro autor la aprovecha al máximo, como si cada minuto de su vida valiera su peso en oro. De ahí los excelentes resultados conseguidos hasta ahora por el mismo viajando estos ejemplares por toda la geografía española y puntos de Europa como el Principado de Andorra y Alemania, entre otros.

“La historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente y advertencia del porvenir”. (MIGUEL DE CERVANTES).

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