LA CASA DEL ROCÍO

Las actuales dimensiones del casco urbano del poblado de El Rocío y su diversidad de construcciones impiden tener una visión certera de su formación. ¿Quién les iba a decir a los viejos rocieros de las villas que circundan la Ermita que conocerían esta gigantesca y reciente evolución? Sigamos sus pasos:

1º La prohibición de construir junto a la Ermita.
Sabemos que hubo poblamiento en El Rocío desde la época neolítica por los restos arqueológicos encontrados, pero no fueron asentamientos estables ni duraderos, sino de pequeñas entidades nómadas. No hay, sin embargo, indicios de población alguna en otras etapas posteriores hasta llegar a la época árabe. Y hasta muy avanzada la Reconquista no aparecen documentos que hablan de la existencia de la Iglesia de Santa María en el sitio que dicen La Rocina.
Las primeras construcciones de material que pueden documentarse en el Cazadero Real fueron la propia iglesia de Santa María, en La Rocina, y la iglesia de Santa Olaya, en Oñana. Ambas deben tener relación con la Orden de Santiago, tras la reconquista de las tierras donde están situadas, y la vinculación patronal y devocional de Santa Eulalia de Mérida con esa Orden Militar.
La ubicación de la iglesia en Las Rocinas no tiene nada que ver con situación estratégica alguna, a no ser que se tuviera en cuenta la delimitación de la zona conquistada para la cristiandad en la Reconquista, para distinguir al Reino cristiano de Sevilla del reino moro de Labla.
Su cercanía al camino de Sanlúcar a Niebla y la importancia que le quieren dar algunos a este dato no tiene ningún fundamento, dado que el camino citado cobra vital importancia muy avanzado el siglo XIV, después de la creación del Condado de Niebla, en 1369. (1)
Por el contrario, hay constancia documental de que de ambas iglesias existían con anterioridad al siglo XIV. 

Seguir leyendo la noticia

 

A %d blogueros les gusta esto: