DERECHO CANÓNICO Y SOCIEDADES CRISTIANAS, ENTRE LA CRISTIANDAD Y EL ISLAM
24, 25 y 26 de febrero de 2021. Congreso on line. El público podrá seguir la actividad a través del enlace disponible próximamente en esta web.
Congreso acerca de la relación entre la comunidad cristiana y su ley, los marcos de negociación de dicha ley con la comunidad islámica, y las distintas perspectivas que ofrecen los textos sobre la forma de vida de los cristianos en al-Andalus y otras áreas geográficas donde se dan condiciones similares para las minorías religiosas. Se tratarán aspectos como el espacio devocional –para lo que es fundamental la aportación de la arqueología-, la elaboración de los manuscritos legales en los scriptoria o las cuestiones de pureza que afectaban a la alimentación y la liturgia. De especial complejidad es la modificación de las concepciones teológicas de estos cristianos en contacto con la teología islámica, así como la forma de regirse la comunidad, entre las autoridades y las leyes de dos entidades político-religiosas diferentes. En todas las conferencias deberá tratarse sobre las particularidades lingüísticas o materiales de las fuentes utilizadas, y su localización.
- Pieter Van Koningsveld (Universiteit Leiden)
- Cyrille Aillet (Université Lumière Lyon 2)
- Geoffrey Martin (UNED - Gerda Henkel Stiftung)
- Cornelia Scherer (FAU)
- Matthias Tischler (ICREA - UAB)
- Ariana D’Ottone (La Sapienza)
- Matthijs Wibier (U. Kent)
- Matthias Maser (FAU)
- Juan Pedro Monferrer (UCO - Gerda Henkel Stiftung)
- Jesús Lorenzo (UPV - Gerda Henkel Stiftung)
- Ana Echevarría (UNED - Gerda Henkel Stiftung)
- Mª Ángeles Utrero (CSIC)
- Dorothea Weltecke (Goethe-Universität Frankfurt Am Main)
- Francisco Cintrón (UNED - Gerda Henkel Stiftung)
- Magdalena Martínez (UA - Gerda Henkel Stiftung)
- Lev Weitz (Catholic University of America Stiftung)
En el marco del Congreso, la Dra Mª Ángeles Utrero Agudo (CSIC) impartirá la conferencia Y con los monjes, llegaron los artesanos. La construcción de las llamadas iglesias mozárabes (Jueves, 25 de febrero. Salón de actos, 18:00).
Un siglo después de la publicación de la magna obra de Iglesias mozárabes por parte del investigador Manuel Gómez-Moreno Martínez, un importante número de conjuntos monásticos presentes en el citado trabajo ha sido objeto de estudio de sucesivos proyectos de investigación. La aplicación conjunta de las disciplinas de la arqueología, la geología, la historia del arte y de las fuentes escritas ha permitido obtener una visión renovada de los mismos, responder antiguas cuestiones y plantear otras nuevas. Entendidos ahora como productos construidos propios de un contexto histórico preciso datable a finales del siglo IX e inicios del siglo X, el estudio de estos templos monásticos revela el proceso constructivo del que son resultado, los recursos materiales y humanos que emplearon, las habilidades técnicas de sus artesanos y las posibilidades económicas de sus patrocinadores. Aspectos en gran medida hasta ahora inéditos y que permiten replantear la secular preocupación por la procedencia de los artesanos responsables de su construcción y ornamentación: la cuestión no gira tanto en torno al origen geográfico de los operarios que realizaron estos proyectos, como a su formación tecnológica. Esto es, qué tecnología manejaron, cómo la adquirieron y cómo la transmitieron, aspectos que nos conducen a la arquitectura islámica coetánea de al-Andalus y que nos confirman que la tecnología es aconfesional, no se identifica con los tipos ni con los usos de los edificios, pero sí con los operarios que la conocían y ponían en práctica.

Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, 10 y 11 de febrero de 2021
Lugar de celebración: aula virtual
Las investigaciones llevadas a cabo en las últimas décadas y que han visto la luz en diversos trabajos, atestiguan mediante la recogida de testimonios orales que ya en la década de 1920 el carnaval se celebraba en las calles fontaniegas, habiéndolo hecho casi ininterrumpidamente hasta la actualidad, incluso durante la segunda mitad de la dictadura franquista.
El estallido de la Guerra Civil y sus consecuencias políticas y sociales, provocaron que entre 1937 y 1954 –ambos inclusive– el carnaval estuviera completamente prohibido, aun cuando hay testimonios que aseguran que hubo ocasiones en las que se llevaron a cabo pequeñas celebraciones en casas privadas al llegar el mes de febrero, en las que se cantaban coplas carnavalescas.
Sería el año 1955 el que marcaría un hito en este periodo de prohibiciones, rubricando el inicio del resurgir del carnaval fontaniego. A principios de año, cuatro conocidos maestros de murgas se reunieron y, desafiando al régimen, deciden sacar adelante una agrupación, comenzando a ensayar coplas de forma clandestina sin tener la seguridad de que pudieran llegar a salir a las calles en febrero. Rebosantes de ganas de carnaval, no dudaron en acudir al alcalde, que previa revisión del repertorio y fijando una serie de normas, les permitió cantar por las calles, casinos y tabernas en los días previos a la cuaresma.
Al año siguiente comenzaron a salir algunas máscaras a la calle haciendo tímidas incursiones hacia la Carrera, y sería el año 1957 el de la consolidación de una nueva etapa del Carnaval de Fuentes de Andalucía, al autorizarse por el poder local murgas y máscaras, siempre con estrechas normas y no pocos altercados con la guardia municipal.
El hecho de la celebración de la fiesta en un contexto político y social como el que vivía España en esos momentos, provocó que el Carnaval de Fuentes de Andalucía se convirtiera en foco de atención de toda la provincia de Sevilla, al tratarse de un caso excepcional que sobrepasaba incluso los límites regionales.
Hay que tener en cuenta, que incluso ni en Cádiz, la fiesta fue autoridad en el mes de febrero, trasladándose al verano y posteriormente a mayo bajo la denominación de Fiestas Típicas Gaditanas.
Al margen de la particularidad de suma importancia de su trayectoria histórica, el Carnaval de Fuentes de Andalucía posee una serie de aspectos singulares que lo hacen único, y que en la suma de estos y otros menores dan lugar a una fiesta ya no solo cargada de elementos lúdico-festivos, sino digna de estudio por sus valores antropológicos e íntimamente ligada a gran parte de la sociedad fontaniega durante al menos el último siglo y medio.
Estas características particulares, son:
«En la villa de Fuentes a 25 de Marzo de 1599 el Concejo, Justicias y Regimiento de esta villa y el Común de ella se juntaron a Cabildo abierto en la Plaza Pública de ella, habiéndolo ante todas cosas pregonado públicamente ayer y hoy, como se debía hacer este Cabildo, el cual es para tratar y convenir acerca de que un número quieren votar por patrón de esta villa al Glorioso San Sebastián […].
Acordaron unánimemente y conformes que se haga perpetuamente una fiesta en que haya vísperas y misas al bienaventurado San Sebastián por este voto, […] y hagan las acciones que convengan para que tenga gran solemnidad esta festividad».
De este modo queda reflejado en las actas capitulares el voto que el pueblo de Fuentes hizo al santo Sebastián en acción de gracias por haber evitado el mal contagioso de la peste entre sus vecinos, y el compromiso adquirido por el cabildo para cada año, honrar al santo en su festividad.
Así ha ocurrido durante siglos, quedando constancia escrita de como el estamento municipal asumía los gastos de las fiestas celebradas al efecto, así como el estipendio de la celebración religiosa, la designación y honorarios del predicador, incluso del montaje del paso del santo para su procesión, no solo en su fiesta, sino también en el cortejo del Corpus, donde fue frecuente su presencia en determinadas épocas. Hasta tal punto llegó el cumplimiento del deber adquirido, que el propio cabildo llegó a costear la primitiva efigie del santo, reemplazada a finales del siglo XIX por la actual que igualmente financió, inclusive la nueva peana, paso, candelabros…, conservándose afortunadamente ambas imágenes.
San Sebastián fue un centurión romano martirizado por no renunciar a la fe cristiana. Tras sobrevivir a un primer martirio en el que fue asaeteado atado a un árbol, volvió a interpelar al emperador, quien decretó su apaleamiento y arrojado a una cloaca en el año 288.
Tradicionalmente, las plagas eran representadas como una lluvia de flechas que emanaba de la mano de Dios. Así, nació la creencia de que aquel que había sobrevivido a un ataque de flechas -San Sebastián, en el primero de sus martirios- era capaz de proteger a los devotos de las calamidades que diezmaron a la población durante la Edad Media, convirtiéndose en un santo protector vinculado al mal de la peste.
Tal es así, que solo en el entorno geográfico de Fuentes de Andalucía, San Sebastián es patrón de Lora del Río, Brenes, Cantillana, Villaverde del Río, Los Molares, Marchena, La Puebla del Río, Albaida del Aljarafe, Benacazón, Dos Hermanas, Guillena, Los Palacios y Villafranca, Salteras, Tomares o Camas, entre otros.
LA RELIQUIA DE FUENTES
El culto de las reliquias ha sido uno de los elementos más característicos y llamativos del cristianismo desde sus orígenes. Las reliquias se definen como los restos de los mártires o los santos, ya sean corporales –como los huesos, el cabello o incluso tejido orgánico– u objetos asociados con el santo en cuestión y su martirio, de ahí que sean denominadas “ex ossibus, ex corpore, ex carne, ex pulvere…”. Se guardaban en recipientes especiales, los relicarios, y se colocaban en las iglesias –bajo el altar o en una capilla– para que los fieles los veneraran en el día de cada santo y participaran de la santidad y gracia ligadas a esos restos.
El culto a las reliquias se popularizó inmensamente durante la Edad Media; las gentes buscaban de ellas la mediación milagrosa y no dudaban en peregrinar cientos de kilómetros para alcanzar las más preciadas.
Las reliquias se dividen en varios tipos:
- De Primera Clase: el cuerpo del santo o partes notables de este. Las reliquias de primera clase se dividen a su vez en tres tipos:
El relicario forma parte de la destacada colección de orfebrería que se expone en la sacristía del principal templo de la villa, y cada 20 de enero la reliquia es expuesta a la veneración de los fieles. En 2021, a causa de la pandemia que asola a la orbe mundial, la procesión del patrón por las calles de la villa ha sido suspendida, así como la veneración de la reliquia, que está expuesta en el altar de cultos extraordinario que San Sebastián preside en la capilla mayor de Santa María la Blanca, la “catedral blanca de la campiña”.
Durante más de cuatro siglos los fontaniegos han implorado la intercesión divina de San Sebastián para que librara a Fuentes de la peste y otras desgracias y calamidades. Cuando los males contagiosos se consideraban ya infortunios del pasado, una “nueva peste” nos saquea en pleno siglo XXI.
San Sebastián, mártir, patrón de la villa de Fuentes, ruega por nosotros.