«LOS CONFLICTOS BANDERIZOS EN SEVILLA» Y LOS «ANALES» DE ORTIZ DE ZÚÑIGA
"Con la llegada al trono de Enrique II hubo determinados linajes entre los que se encontraban los Guzmán y los Ponce de León que afianzaron su posición en Sevilla. Tanto fue así que su poder continuó en aumento en la ciudad hasta llegar a desatarse en la ciudad luchas entre ambas familias y sus deudos a finales del siglo XIV y principios del XV. En un primer momento parece que todo lograba volver a su cauce con la intervención de los enviados por Enrique III con la aparición de la figura de los Fieles Executores y del Corregidor. Nada más lejos de la realidad. Los conflictos se recrudecieron ya avanzado el siglo XV con la incorporación de otros linajes, con alternancia de periodos de luchas con fases en las que la ayuda a la Realeza se encontraba por encima de sus diferencias. Aún así, la lucha se extendería por el reino de Sevilla y se necesitó de la política aplicada por los Reyes Católicos para controlar a los Guzmán, la casa de Medina Sidonia, y a los Ponde de León, la casa de Arcos.
El estudio realizado sobre este conflicto se ha desempeñado dentro del trabajo realizado para superar el máster de la UNED denominado "Derecho nobiliario y premial, heráldica y genealogía" para el cual se ha procedido al análisis de la evolución de la nobleza sevillana desde la óptica de Don Diego Ortiz de Zúñiga en su obra Anales Eclesiásticos y Seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla. Se ha llevado a cabo un trabajo de análisis comparativo con la realidad desarrollada que comienza a ver la luz. Así, tanto este año como el anterior he participado con sendos artículos en el concurso de micro ensayo histórico convocado por Desperta Ferro. En cada uno de los dos artículos he desarrollado las dos fases comentadas, con la selección de ambos para su publicación en el blog de la revista. Es este el motivo de la presente comunicación. Os dejo los enlaces correspondientes para poder compartir tales publicaciones:
Igualmente, han sido publicados sendos artículos que resumen el contenido del trabajo desempeñado en el primer curso. Uno en la Gaceta de Hidalgos, de carácter muy esquemático, y otro en la revista Hidalguía, de mayor extensión. Los enlaces son:
En la actualidad continúo trabajando en profundizar en el conocimiento de la nobleza sevillana y en su relación con el pueblo, la Iglesia y otros miembros de la nobleza, en su participación en las instituciones tanto hispalenses como reales durante ese periodo de análisis.

Celebramos la festividad litúrgica de la Santísima Virgen de las Nieves, una singular devoción mariana extendida desde hace muchos siglos por ciudades, pueblos y lugares del antiguo Reino de Sevilla, que comparten con nuestra capital algunos otros municipios entre los que pueden citarse a Alanís, Marchena, Fuentes de Andalucía, La Campana, La Algaba, La Rinconada, Bormujos, Benacazón, Villanueva del Ariscal, Olivares o Los Palacios y Villafranca. Durante más de tres siglos, mantuvieron entrelazado un vínculo institucional bastante estrecho el templo parroquial de Santa María la Blanca de Los Palacios y la Capilla Mayor de Olivares, consagrada a Santa María de las Nieves antes de que terminara erigiéndose como colegiata, tras concederle el Papa Inocencio IX el privilegio de poder cobrar la renta con las que estaban dotados los curas Beneficiados de distintos templos del arzobispado. Unas gracias y prebendas que, además de evidenciar el poder que su casa ducal detentaba ya a finales del Quinientos ante la Iglesia universal, procurando incluso de sobreponerse a la propia Catedral de Sevilla, contribuyeron a fomentar el culto a la Santísima Virgen de las Nieves.
Aquel entronque de la parroquia palaciega con las Nieves de Olivares, tuvo que verse reflejado, de un modo u otro, en la revitalización barroca de una advocación medieval, cuyos orígenes se adscriben en Los Palacios a los duques de Arcos como señores propietarios que fueron de la villa; la remodelación del propio templo del que era su imagen titular en el transcurso del siglo XVII (siguiendo de cerca ciertos cánones estéticos del manierismo italiano imperante en la propia colegiata), e incluso hasta en la construcción del antiguo retablo y el monumental lienzo de la Adoración de los Pastores, realizado entre los años 1631 y 1645, por el ensamblador Martín Moreno, el pintor flamenco Pablo Legot y Miguel Cano, padre del reputado artista Alonso Cano, que tanto trabajó para el conde duque.