POSTALES DE LA PROVINCIA DE SEVILLA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX


El Castillo de Utrera, una de las postales de la provincia editadas por Diputación de Sevilla. / M. G.

La Diputación de Sevilla, través del Servicio de Archivo y Publicaciones de su Área de Cultura y Ciudadanía, ha editado una colección de postales de la provincia que reproducen algunos de los documentos fotográficos de sus fondos documentales, fechadas en su mayoría en la primera mitad del siglo XX, y entre cuyos autores figuran diversos fotógrafos, como: Kaulak, Alfonso, Amadeo, Calvache, Franzen o el prestigioso fotoperiodista sevillano Juan José Serrano.

Se trata de un álbum de postales que recoge fotografías conservadas en el Archivo de la Diputación de Sevilla, de temáticas diversas y que se han agrupado en seis motivos: antiguos hospitales y centros asistenciales sevillanos dependientes de la Diputación; la Sociedad de Amigos del Arte; el antiguo Cuartel de Caballería de Sevilla, actual Sede de la Diputación, y la provincia en 1910 y 1959.

“En la Diputación, nos ha interesado siempre poner en valor nuestro Archivo, por supuesto, por la necesaria atención presencial o a distancia a los investigadores y usuarios”, afirma el diputado provincial de Cultura y Ciudadanía, Alejandro Moyano. “Pero, sobre todo, como garante de la custodia y conservación de un patrimonio documental que, en definitiva, es la memoria de la historia de la provincia y de cada uno de nosotros. Poner a disposición de la ciudadanía este patrimonio documental es también nuestra forma de celebrar el Día Internacional de los Archivos”, añade.

Hospitales y centros asistenciales

Carmona en la primera mitad del siglo XX. Plaza del Príncipe de Vergara. / M. G.

 

La Diputación de Sevilla asumió en 1868 las competencias sobre la beneficencia pública hasta entonces ejercida fundamentalmente por la Iglesia, hermandades, cofradías y patronatos privados. Con ello pasó a gestionar los antiguos hospitales y centros asistenciales existentes en Sevilla, tanto el personal como los edificios además de sus fondos documentales, que se integran en la actualidad en el Archivo de la Diputación. En algunos casos estas instituciones funcionaron hasta las últimas décadas del siglo XX, remontándose sus orígenes a los siglos XIV-XVI.

Las fotografías que se reproducen en las postales corresponden a una colección conservada en el Archivo de la Diputación, fechada en 1929. Este año, coincidiendo con los importantes eventos que tuvieron lugar en Sevilla con ocasión de la Exposición Iberoamericana, la Diputación organizó una serie de actos conmemorativos como fue la III Asamblea de Diputaciones (12 al 25 de octubre) y la inauguración de la sede de su Casa Palacio, en la Plaza del Triunfo.

Con tal motivo se encargó la confección de dos magníficos libros que recogen un extraordinario y amplio reportaje fotográfico, de los Hospitales de las Cinco Llagas, San Lázaro y Miraflores, por una parte y de la Casa Cuna, el Hospicio Provincial y el Hospital del Pozo Santo, por otra, con la clara finalidad de dar difusión a los logros conseguidos por la Institución Provincial en materia de sanidad pública y asistencia social.

Son dos libros de un gran valor testimonial, pero también en sí mismos como objetos de arte y como bienes patrimoniales, por lo inusual y extraordinario de su realización. Aunque se desconoce quién fue el autor de las fotografías, se pueden atribuir a Juan José Serrano (1888-1969), reconocido y prestigioso reportero de Sevilla.

 

Estepa. Iglesia de Santa María. / M. G.

 

Sociedad de Amigos del Arte

Se incluyen fotografías realizadas por diversos fotógrafos como Kaulak, Alfonso, Amadeo, Calvache o Franzen, de personajes relacionados con las artes escénicas de principios del siglo XX (actores, actrices, escritores, músicos y cantantes líricos) dedicadas, la mayoría de ellas, a la Sociedad Española de Amigos del Arte y, en algunos casos, a la Sociedad Española de Amigos del Arte de Sevilla o a la Sociedad Sevillana de Amigos del Arte. Las dedicatorias están fechadas entre 1912 y 1918.

Las fotografías reproducidas en las postales corresponden a los siguientes personajes: Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Jacinto Benavente, Luis Echegaray, Elena Gil López, María Guerrero y Consuelo Mayendía.

La provincia en 1910

Se trata de una selección de ilustraciones publicadas en la edición facsímil realizada en 2005 de la obra Portfolio fotográfico de España. Andalucía, Provincia de Sevilla, que se publicó en 1910 y que se conserva en la biblioteca de la Casa de la Provincia de la Diputación. Las fotografías reproducidas en el Portfolio recogen aspectos muy diversos de Sevilla capital y de 38 de los pueblos de la provincia, a principios del siglo XX: vistas generales, monumentos destacables, iglesias, restos arqueológicos, castillos, fuentes públicas, etc.

Las postales corresponden a: la Calle Cánovas de Fuentes de Andalucía; la Plaza de Príncipe de Vergara, de Carmona; la Calle de las Monjas, de Cazalla de la Sierra; la Iglesia de Santa María, de Estepa; el Puente del Churre, de Lora del Río y el Castillo, de Utrera.

Guillena. Casa Ayuntamiento. / M. G.

 

La provincia en 1959

En el Archivo de la Diputación de Sevilla se conserva un raro ejemplar bibliográfico, cuyo contenido, principalmente gráfico, nos permite conocer y tener una visión general de la provincia de Sevilla en el año 1959. El libro lleva por título XX años de paz en el Movimiento Nacional bajo el mando de Franco. Sevilla 1939-1959, y fue editado e impreso en la Imprenta de la Diputación sevillana, con un evidente carácter propagandístico del régimen de Franco, ensalzando sus logros en los veinte años desde el final de la Guerra Civil.

A lo largo de las páginas del libro se exponen, en cifras y en imágenes, las inversiones llevadas a cabo, sobre todo en obras públicas, en toda la provincia de Sevilla por las diversas administraciones y empresas públicas. Aun siendo conscientes de que la presentación de los datos sea sectaria y poco objetiva, tiene un incalculable valor documental e historiográfico.

Se han seleccionado para su publicación en postales los siguientes pueblos: la Casa del Ayuntamiento, de Guillena; el Grupo Escolar Elio Antonio de Nebrija, de Lebrija; la pavimentación de la calle José Antonio Primo de Rivera, de La Puebla del Río; el Mercado de Abastos, de Brenes; la Factoría del Servicio del Cáñamo, en La Rinconada, y la Casa Ayuntamiento y Mercado de Abastos, de Villanueva del Ariscal.

Actual sede de la Diputación de Sevilla. Antiguo Cuartel de Caballería 1904

Las imágenes reproducidas en estas postales corresponden al antiguo Cuartel de Caballería de Sevilla, en cuyas dependencias tiene en la actualidad la Diputación de Sevilla la sede de sus oficinas administrativas. Proceden de un Álbum de Regimiento de Cazadores de Caballería Alfonso XII, nº 21, datado en 1904, conservado en el Museo del Ejército que autorizó su uso para la edición de estas postales.

No se han reproducido la totalidad de las fotografías del álbum, sino sólo una selección en las que se puede apreciar la estructura del edificio -patio, arcadas, bóvedas interiores- que hoy se conserva casi intacta: Patio arcada, tanda de carrousell en el picadero, Vestíbulo, Sala de repuestos, palomar de mensajeros y cuadra.

Fuente: https://www.diariodesevilla.es/vivirensevilla/Postales-provincia-primera-mitad-XX-Dia-Archivos_0_1473152846.html?utm_source=whatsapp.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web

LAS TORRES Y ESPADAÑAS SALPICADAS POR EL CASCO HISTÓRICO DE ÉCIJA CREAN UN PAISAJE ÚNICO QUE DEBEMOS PROTEGER

La prensa sevillana  publicaba el 4  abril de 1963 la siguiente noticia: “Van a ser iluminadas artísticamente las once famosas torres de Écija, conocida por “la Ciudad de las Torres.”  Con el fin de estudiar el proyecto se desplazaron a Écija el subsecretario del Ministerio de la Vivienda y el director general de Arquitectura. Tras la reunión mantenida en el Ayuntamiento se aprobó el proyecto para la iluminación de sus once torres y sus espadañas y la terminación de las obras de la Plaza del Salón para lo que el Gobierno Civil ya había concedido una subvención de setecientas mil pesetas”. Efectivamente, la ciudad recibió con gran satisfacción la iluminación de sus campanarios para  goce de los viajeros que circulaban por la carretera Nacional IV.

La falta de mantenimiento originó  que la artística iluminación de  las torres perdiera  todo su encanto. Con motivo de la Expo 92, se acometieron algunas reformas y se sustituyeron sus proyectores. Hay que esperar hasta al mes de enero de 1998  para que este conjunto artístico vuelva a brillar con todo su esplendor. En esta ocasión los trabajos de iluminación son  promovidos por el Excmo. Ayuntamiento de Écija  y lo ejecuta la empresa municipal Aguas de Écija, S.A. ADESA,  que utiliza  vapor de sodio de alta presión con tonalidad cálida, mezcladas con las de vapor de mercurio alta presión (amarilla) y de halogenuros metálicos (blanca), a excepción de las torres de San Juan, Santa Cruz y Santa Ana, que fueron iluminadas con lámparas de sodio. Según el proyecto redactado por el ingeniero técnico industrial Pedro J. García Torres, el  presupuesto total ascendió a 20.846.406 pesetas y la potencia de la nueva  iluminación  de 88.800 W. Para su interior únicamente se empleó lámparas de halogenuros metálicos (blanca) para mayor realce de las torres.

La inauguración de la nueva iluminación artística tuvo lugar el 23 de enero de 1998 a las 20:15h en las instalaciones del  Consorcio de Agua, carretera Madrid Cádiz, km 451, un lugar estratégico   donde se puede contemplar el marco majestuoso de uno de los conjuntos artístico más bellos de España: la ciudad de Écija.

Actualmente, la falta de mantenimiento  de la iluminación de las torres y la falta de celo de los responsables municipales ha dado lugar a un progresivo deterioro  de la iluminación de las torres, que van desde torres totalmente oscuras o iluminadas parcialmente, a lo que se une el estado lamentable que presentan varias de las torres. Un ejemplo es la torre de Santo Domingo, que lleva  más de veinte años con una canasta metálica que  recoge las piezas que se desprenden de la misma, o las torres gemelas del ex Convento de la Concepción también con malla de protección y con un proyecto de rehabilitación guardado en los cajones de la consejería de Cultura desde hace más 15 años

Se cumple por estas fechas dos años desde que la prensa sevillana (ABC  30 de julio de 2016)  anunciaba que  “El Ayuntamiento trabaja con la Junta de Andalucía para declarar BIC su “skyline” y salvar su estampa”,  esto es, proteger bajo esta figura la imagen del conjunto de sus torres y espadañas  para que nada pueda alterarlas a lo largo del tiempo.

Líneas más abajo aparece: “Cultura ha mostrado su entusiasmo con la idea y, el consistorio ecijano, trabaja con poder presentar una propuesta en firme tras el verano…”

Los ciudadanos no podemos dilatar más estas dos interesantes iniciativas: la restauración de la iluminación artística del conjunto de torres ecijana y la protección, por ley, de su horizonte de torres y espadañas, pues como se escribía en el diario ABC “es una idea absolutamente original que no se ha hecho en ningún sitio.”

Juan Méndez Varo

 

LA CASA DE LA PROVINCIA REABRE SU BIBLIOTECA, CON CITA PREVIA Y ADECUANDO SUS SERVICIOS A LAS CONDICIONES QUE GARANTIZAN MÁXIMA SEGURIDAD DE USUARIOS Y PERSONAL

La Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla reabre su Biblioteca, especializada en obras relativas a los municipios sevillanos y con un repertorio bibliográfico de temas locales que es de referencia para los investigadores de toda España, ajustándose a las pautas de flexibilización de las restricciones establecidas tras la declaración del estado de alarma motivado por el COVID-19, en aplicación de la Fase I del Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad.

‘Y lo hace, con cita previa y adecuando su servicio de consulta en sala a las condiciones que garantizan la máxima seguridad para usuarios y personal. Un protocolo de uso, que las personas interesadas pueden encontrar en nuestra web: http://www.casadelaprovincia.es’, explica el diputado provincial de Cultura, Alejandro Moyano, quien precisa: ‘En realidad, esta reapertura tiene más que ver con un modelo presencial y físico, porque en la Casa de la Provincia no ha cesado la actividad durante este periodo de confinamiento que hemos vivido’.

‘Hemos prestado asistencia online a los investigadores que así lo han solicitado; desarrollado el procedimiento administrativo para nuestras licitaciones y pagos a proveedores, también de manera telemática; reorganizado los cronogramas, contenidos y nuevas agendas para las actividades y eventos y, ya en estos últimos días, hemos realizado la higienización especializada e integral de la Casa y la hemos dotado de las infraestructuras de protección para abordar esta nueva fase, con la puerta abierta’, añade.

Según Moyano, ‘para nuestra particular primera fase de desescalada, centrada en la reapertura de la Biblioteca, hemos querido sumar a las medidas de seguridad de carácter general, proporcionadas por las autoridades sanitarias, y a las adoptadas por la Diputación para sus centros de trabajo y entes instrumentales, las pautas que recoge en su protocolo para la reapertura de bibliotecas la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, porque nuestro principal objetivo ahora es la prestación de los servicios sin el menor riesgo de contagio y propagación del coronavirus, tanto para los usuarios como para nuestro personal’.

‘Así, la Biblioteca de la Casa de la Provincia solo prestará el servicio de consulta en sala y la consulta se hará previa cita por medio del correo electrónico: josereinamacias@dipusevilla.es, donde el usuario solicitará la consulta del documento. Una vez recibido el correo, la Biblioteca de la Casa de la Provincia se pondrá en contacto con el usuario, para indicarle el día y horario para la realización de su consulta física’, detalla.

Y continúa: ‘A los usuarios les atenderemos siempre en la sala de consulta, fuera del despacho del bibliotecario, sin que sea posible el libre acceso a los fondos bibliográficos, evitando la utilización de los usuarios de los equipos informáticos y con el imprescindible uso de mascarilla, tanto del usuario como del profesional de la Biblioteca’

‘Además, las instalaciones se han preparado, reorganizando los espacios y la circulación de personas, para minimizar el contacto entre el personal del Organismo y las personas usuarias y garantizar el mantenimiento de la distancia de seguridad de 2 metros. Una medida que reforzamos también al fijar un máximo de 5 usuarios como aforo de la sala de consulta. Por supuesto, se dispone de gel hidroalcohólico para los usuarios y es obligatoria la higiene de manos antes del acceso a la Biblioteca y se ha habilitado un espacio para depositar los documentos consultados durante un periodo de catorce días, de manera que se garantice su desinfección’, añade.

Como complemento de estas medidas, el diputado insiste en que ‘el personal responsable desinfectará las superficies de trabajo utilizadas por cada usuario después de cada uso, con las soluciones comunes propuestas por las autoridades sanitarias, con especial cuidado en la desinfección de elementos como pomos, manivelas, pasamanos, etc. Por último, se primará la ventilación natural de la Biblioteca sobre el uso de aire acondicionado, siempre que sea posible’.

Situada en la planta baja del Organismo, la Biblioteca de la Casa de la Provincia posee un importante fondo documental formado por obras de referencia, monografías, publicaciones periódicas y material audiovisual de los municipios de la provincia, además de un fondo general de revistas procedentes del intercambio de publicaciones que la Diputación de Sevilla ha llevado a cabo a lo largo de los años con otras instituciones culturales y universitarias. En cuanto a sus servicios habituales, realiza consulta en sala de documentos, préstamos interbibliotecarios, información bibliográfica y consulta web de boletines oficiales.

Fuente:https://www.dipusevilla.es/comunicacion/noticias/La-Casa-de-la-Provincia-reabre-su-Biblioteca-con-cita-previa-y-adecuando-sus-servicios-a-las-condiciones-que-garantizan-maxima-seguridad-de-usuariios-y-personal/#.Xr5oZ-XMNl4.whatsapp

TÚ ERES PARTE DE NUESTRA HISTORIA

Hoy 23 de abril, DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO, quiero rendir mi particular homenaje a todos los Cronistas e Investigadores Locales agradeciéndoles todo lo que aportan, de manera desinteresada y altruista, a sus pueblos y a la ciudadanía en general. Y lo quiero hacer compartiendo, nunca lo he hecho,  un artículo titulado “Los cronistas de los pueblos” y que hace unos años se publicó en un periódico sevillano.

“Acabo de leer el libro de don José Antonio Fílter “Las colonias sevillanas de la ilustración”. Es un trabajo riguroso, documentado y encomiable sobre el proceso de poblamiento llevado a cabo por el rey Carlos III  en Sierra Morena y Andalucía. Este libro se centra especialmente en las localidades sevillanas que nacieron con este proyecto: La Luisiana, Cañada Rosal y El Campillo. No conozco personalmente al señor Fílter, pero a través de su libro puedo acceder a datos desconocidos por mí y por muchos andaluces sobre las peripecias de aquellos bávaros, renanos, flamencos, franceses o italianos que vinieron en busca de una tierra de promisión. Muchos murieron en la empresa y otros quedaron para enriquecer el patrimonio étnico de nuestra tierra. Si el lector se toma la molestia, aún puede encontrar en estas localidades apellidos como Hans, Fílter, Duvisón, Bacter, Hebles, Rúger, Pigner, Delis, Ancio… como reliquia de aquellos que vinieron en busca del “paraíso del sur”

Me entero a través del libro del señor Fílter que el autor es Cronista Oficial de su pueblo, Cañada Rosal. Que se celebran congresos sobre la colonización que Carlos III encargó a Pablo de Olavide. Que hay incluso una Asociación dedicada a estudiar y difundir la materia…

Por este libro y por otros trabajos que a menudo caen en mis manos  me veo en la necesidad de rendir homenaje a esos entrañables cronistas e investigadores locales. A esos gigantes defensores de la historia, las costumbres y el patrimonio de nuestros pueblos. A esos que, en la más absoluta soledad y con penuria de medios se desviven por rescatar documentos, reunir datos y confirmar suposiciones. Esos que, en un doloroso anonimato, aportan las piezas del mosaico que constituyen, al final la historia teselada de un pueblo, de una nación o de la humanidad.

A esos gigantes del espíritu que agotan su tiempo o su esfuerzo en los archivos municipales, parroquiales o nacionales, o en los desvanes de sus casas, dejándose las pestañas, el tiempo y las ilusiones en la búsqueda de un dato, un documento o una referencia. Acumulando y ordenando información que piensan que algún día podrá ser útil a otros, verlo publicado en un libro o quizás para que en la escuela del pueblo a algún maestr@ se le ocurra enseñar a los niños su historia más cercana, la historia de su pueblo y de su gente.

Otros, como el señor Fílter, tienen la fortuna, o quizás la perseverancia necesaria para ver publicados sus trabajos. Quizás no tengan el eco social que ellos sueñan. Pero el fruto de su trabajo queda impreso y espero que algún día se valore en lo que se merece.

Yo, a estos entrañables cronistas e investigadores de los pueblos hoy les rindo mi particular homenaje. Hoy desde estas líneas. Y a lo largo del año, de la forma que a ellos sé que más les ilusiona: los leo.” (Extracto del artículo de Ezequiel Mozo Vargas)

DISFRUTA DE LA CULTURA. DISFRUTA DE LO NUESTRO Y QUEDATE EN CASA

En estos días de confinamiento en casa la lectura es uno de los mejores recursos para pasar el tiempo, desconectar y disfrutar de lo que nos llena y reconforta.

ASCIL te ofrece la oportunidad de acercarte a la historia y el patrimonio de la provincia a través de las Actas de las Jornadas que cada año organiza.

En su web www.ascil.es las tienes y puedes descargartelas.

Disfruta de la Cultura. Disfruta de lo nuestro y QUEDATE EN CASA.

 

ESCRIBANÍA DE GUERRA: LOS LITIGIOS DEL MUNDO MILITAR SEVILLANO

El Archivo Histórico Provincial de Sevilla ha puesto a disposición de los estudiosos sus fondos de la Escribanía de Guerra, unos tribunales que entendían de todas las causas penales y civiles en las que estuviese implicado un militar. Esta jurisdicción especial se implantó a comienzos del siglo XVIII y fue  suprimida en 1875. La consulta de los fondos desvela interesantes aspectos sobre los negocios que se celebraban en Sevilla en los siglos XVIII y XIX, la muerte de soldados en Ultramar o las epidemias que sufrió la ciudad.

Al igual que la Escribanía de Marina, estos 400 legajos permanecieron en el Archivo de Protocolos de Sevilla sin realizar ninguna actuación sobre ellos hasta que llegaron al Archivo Histórico Provincial en julio de 1990.

Alfareros, circos ecuestres y otros oficios

Lo primero que sorprende son los oficios que existían en Sevilla: De 1759 data un pleito en el que el “capataz de las bestias que sirven en las obras de la nueva fábrica de tabacos” reclama a Fernando Gutiérrez, soldado agregado al cuerpo de inválidos y encargado de la “guardería de los borricos”, por el valor de dos animales que faltaron.

Amparo Alonso trabaja sobre un antiguo legajo en su despacho

La Escribanía de Guerra conserva un legajo de 1738 en el que Pablo Guerrero, capitán del regimiento de infantería de León y comisionado para la compra de género para uniformes, demanda a un tal Felipe de la Barrera, vecino de Sevilla, por “incumplimiento de un contrato para fabricar galones de plata para 80 chupas y sombreros”. Y de 1859 data una reclamación de un sastre vecino de Sevilla contra Angelo Baldini, actor de la compañía del Circo Ecuestre, para el cobro de una deuda.

Tal vez consecuencia de la Guerra de la Independencia sea la demanda en 1814 de un sargento retirado llamado Francisco Puyol “para que se le reconozca como dueño de la fonda de su padre y se expulse de la misma al cocinero francés André Colinet”.

Ya entonces los alfareros debían ser un sector potente: En 1827 Juan Espinosa, “fabricante de loza en el barrio de Triana”, pleiteó contra un cirujano del ejército para cobrar varias partidas de loza y en 1855 se abrió el concurso de acreedores de José Camilo de Angelo, propietario de una “fábrica de azulejos y losetas” en la calle Alfarería.

Jorge Cisneros, dueño de una fábrica de loza en la calle Tintes, entabló un pleito en 1814 contra un farmacéutico del hospital militar que le había dejado a deber “200 botes blancos para su botica”.

En 1777 se registró la demanda de dos súbditos franceses contra Diego de San Román, vecino de Sevilla, por la disolución y liquidación de cuentas de la empresa que entre los tres habían formado para fabricar cola, y fue en 1794 cuando Enrique Francisco de Araujo, administrador de la fábrica de suelas denominada Los Portugueses, reclamó contra un sargento que le debía 32 cueros curtidos.

El presbítero administrador de la casa hospicio de los Niños Toribios reclamó en 1823 al teniente Manuel Rosendo los réditos de un reñidero de gallos y de 1818 data la demanda de María Reales contra un “sargento retirado y maestro cerrajero con fragua en la calle Feria” para el cobro de una obra que le hizo su difunto marido.

Resulta curiosa la cantidad de reclamaciones del mundo del espectáculo: en 1850 Santiago Morera y Antonio Aguilar exigieron la “devolución de algunas prendas y objetos de ópera que arrendaron para su uso en el teatro de Córdoba”, en 1852 el esposo de Rachele de Bernardi, primadonna contralto del teatro San Fernando, reclamó a la empresa lírica el sueldo que le debía y en 1864 Luis Monnier, Carlos Ladof, Eugenio Perrin y otros artistas circenses pleitearon para el pago de unos reales pendientes.

Inquilinos peligrosos

El incivismo no parece exclusivo de nuestros días: ya en 1834 María del Carmen Linares, vecina de Sevilla, denunció al inquilino de una casa de su propiedad, que para más señas era maestro herrador del cuerpo de artillería, para que “quite la fragua que tiene en su habitación y la caballería de la puerta, por el riesgo que supone para todo el vecindario”.

En el año 1730, Juan Solano, maestro fundidor de la Real Fundición de Artillería, se querelló contra un vecino para que “no le inquiete en el goce y posesión de una haza de tierra en la Vega de Triana”.

En 1833 se abrieron unas diligencias a instancias de Josefa de la Cruz Rivero contra Antonio María Tellechea, vice cónsul francés, para que el diplomático “saque las gallinas del huerto” de la señora.

De 1818 data el litigio de José de Cubas, propietario de una casa en la calle Ancha de San Martín, para que un  sargento de la compañía de inválidos “deje libres las habitaciones de dicha casa”.

La compraventa de esclavos y los fallecidos en Ultramar

La esclavitud se abolió en España en 1880 y hasta entonces los esclavos estuvieron conceptuados como mercancía. La Escribanía de Guerra conserva una demanda de 1729 de Josefa Bazán, esposa de “Pedro Balbuena, ausente en Indias”, contra Francisco de Garay “para que le devuelva una esclava que le pertenece”.

En 1818 fue un ciudadano de Marruecos quien demandó a un compatriota para que le pagase 2.000 reales que le prestó o “a cambio le deje vender su esclavo negro”.

En el capítulo de herencias y testamentos, existen muchos procedimientos por militares fallecidos abintestato en Filipinas, en América, en Puerto Rico o durante el trayecto hacia puertos españoles en fragatas como la Hispano Filipina, Colón, Santa Justa Católica, Isabel II, Bella Gallega o Ninfa.

Un procedimiento de 1816 intentaba aclarar la herencia de un teniente coronel llamado Francisco Machado, “muerto en combate contra los corsarios” en la fragata mercante Juan Bautista.

Existen legajos realmente exóticos como el inventario de bienes (1756) de “Vicente Carballo, gobernador de las provincias de Metepec y Sinacantepec”.

Hijos naturales, matrimoniales y adulterinos

Se conservan muchos expedientes para el reconocimiento de hijos, cumplimiento de promesas de matrimonio y para el pago de dotes, alimentos y “legítimas”: En 1833 María de la Salud Ruiz, vecina de Sevilla, demandó a un sargento del regimiento de Saboya para que reconociese a su hija y en 1842 José y Josefa Filet pidieron ser reconocidos como hijos de un sargento de infantería de Hivernia (Irlanda) muerto en campaña.

En 1841 fue Prudencia Martínez quien demandó a Juan Gómez Verdugo, obrero de artillería, para “el reconocimiento de sus hijos naturales y otros matrimoniales”.

También hubo reclamaciones en sentido contrario: en 1858 Juan Eloy de Góngora, comandante de infantería, la presentó contra su esposa Rosalía Rodríguez para que “se declaren adulterinos ciertos hijos de esta y que se les borre el apellido de Góngora”.

Manuela Bernad,  abadesa del convento de Nuestra Señora del Socorro de Sevilla, reclamó en 1835 a su hermano,  el brigadier Ramón Bernad, una pensión de alimentos.

La Escribanía de Guerra conserva una petición de 1826 de José Antonio Forte para que su mujer María del Carmen Fernández sea ingresada en la Casa de los Inocentes de Sevilla “por estar demente”.

Resulta ilustrativo como se designaba a las mujeres: en 1715 María de Mendoza, “de estado doncella”, reclamó la posesión de unos pinares en la villa de Hinojos y en 1784 Bernarda De Pro, “religiosa profesa de velo negro de Nuestra Señora de la Candelaria”, y María Dolores Rosalía, “de estado honesto”, actuaron contra la testamentaria de Angel de Murga para el cobro de una cantidad.

No faltaba la preocupación por el maltrato infantil: en 1818 Pedro Benito Fernández, tutor de un menor llamado Francisco Valladares, denunció a un sargento primero de milicias “por los malos tratos infligidos al menor, manipulación de bienes y castigarlo ingresándolo en la Casa de los Toribio, el hospicio para niños de la calle.

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