Una de las más importantes repercusiones de la labor misionera que los frailes dominicos, venidos de los diversos conventos que la Orden de Predicadores tenía en la ciudad de Sevilla durante el Antiguo Régimen, desarrollaron en los pueblos de la provincia, fue la erección en las parroquias de nuevas hermandades del Rosario o la refundación de otras ya existentes, contando para ello con las respectivas licencias de sus superiores y portando las patentes del ministro general de la orden, que garantizaban a los miembros de las nuevas corporaciones el goce de las indulgencias concedidas a la misma por los sumos pontífices. Como no podía ser de otra forma, también en la comarca del Aljarafe, próxima a la capital, los hijos de Santo Domingo de Guzmán se encargarían de extender la devoción del rosario, generalmente con ocasión de su predicación durante la cuaresma o en otras festividades litúrgicas.
Las hermandades de la Resurrección en la Baja Extremadura: un legado de devoción y tradición oral
En el marco del I Congreso Nacional de Hermandades de la Resurrección, el historiador Carlos J. Romero Mensaque (UNED Sevilla) ha presentado una exhaustiva investigación sobre la realidad de las cofradías de la Pascua en la Baja Extremadura. Su trabajo destaca por el...




