En pleno siglo XXI hablar del término cronista oficial de un pueblo podría resultar «de otros tiempos», como la Edad Media «cuando todos los reyes tenían sus cronistas para contar sus hazañas», pero la labor que realiza esta figura en un determinado pueblo está relacionado con su labor investigadora.

Es el caso de José Antonio Filter (1954), cronista del municipio sevillano de Cañada Rosal (3.320 habitantes), fundador y actual presidente de la Asociación Sevillana de Cronistas e Investigadores Locales (Ascil) desde hace 17 años.

Filter asegura que en la provincia de Sevilla hay una veintena de cronistas reconocidos como tal y más de ciento cincuenta asociados que se dedican a la labor investigadora y que no tienen este reconocimiento, que se otorga por el gobierno local de cada ayuntamiento.

Él lo es de Cañada Rosal desde hace más de tres décadas. El presidente de los cronistas sevillanos asegura que en la provincia no hay tanta tradición como otras andaluzas como Córdoba o Jaén, donde «todos los pueblos tienen a sus cronistas».

«Somos asesores altruistas de los ayuntamientos. El cronista tiene mucho que decir. Conoce el patrimonio de los pueblos y los alcaldes cuentan con nosotros porque somos los más idóneos para asesorarlos en cuestiones que desconocen. El cronista es el que pone las señas de identidad de cada pueblo. Asesoramos a los alcaldes a la hora de poner o cambiar el nombre de las calles del municipio, participamos en la elaboración de los escudos y ayudamos a las hermandades a su constitución», resume Filter sobre la labor que realizan.

Para el presidente de esta asociación, «ahora más que nunca gozamos de mayor reconocimiento puesto que los pueblos están faltos de personas que pongan en valor la historia y el patrimonio de los mismos».

Castilleja del Campo

Desde hace una década, Juan Carmelo Luque Vera (1946) es el cronista del segundo municipio más pequeño de la provincia, Castilleja del Campo (629 habitantes), una persona muy querida en el municipio y que investigó la historia de una hermandad no reconocida para ser legalizada.

La exhaustiva investigación trataba de demostrar la trayectoria y tradición que en el pueblo se ha mantenido, a lo largo de la historia, en promover fiestas populares en honor a San Miguel Arcángel y Ntra. Sra. del Buen Suceso. Su labor investigadora fue fundamental esos años para que fuera reconocida esta hermandad y todo el material que consiguió fue la base de un libro que publicó en 1989.

Además, Luque asegura a ABC que una de sus pasiones son las fiestas tradicionales de Castilleja del Campo, algo que «fue fundamental para que el alcalde me otorgara el título de cronista de la villa; quería recuperar así las costumbres y tradiciones del pueblo, muchas de ellas que ya se habían perdido».

Y para que esta labor no quede en el olvido, Juan Carmelo Luque ha creado un blog donde además, «publico artículos del día a día. Uno de los últimos, sobre el toro de Osborne que tenemos en el pueblo, un apellido que tiene una vinculación especial con Castilleja del Campo, puesto que Cecilia Osborne Böhl contrajo matrimonio en 1849 con García de Porres y Castillo, VIII marqués de Castilleja del Campo y conde de las Atalayas (1851)».

También ha publicado una entrada sobre las calles de Castilleja, «que eran tan solo tres en época delMedievo, así como el cambio en el nomenclátor con el paso de los diferentes regímenes».

Carrión de los Céspedes

Manuel García Fernández (1959) puede «presumir» de ser de los pocos cronistas, si no el único, que tiene una calle a su nombre desde el año 2011. En concreto en Carrión de los Céspedes (2.544 habitantes), pueblo del que es su cronista desde el año 2002 e Hijo Predilecto desde 2005.

Catedrático de Historia Medieval de la Hispalense, «encabeza» un grupo de investigadores de Carrión muy amplio, llegando ser el municipio donde más investigadores hay por kilómetro cuadrado de la provincia.

«Muchos de ellos fueron alumnos míos, incluso uno llegó a ser alcalde, que fue el que me concedió el título de cronista de la villa», comenta con orgullo a ABC. Fue en 1993 cuando salió a la luz un libro que coordinó titulado «Historia y Presente de un pueblo entre el Aljarafe y el Campo de Tejada», que supuso el «pistoletazo de salida», como él mismo califica a su vinculación con Carrión.

«Como cronista, he actuado emitiendo informes sobre la bandera, los escudos y la renovación de las calles», relata este catedrático quien resalta la labor de otros investigadores que, sin ser cronistas, «hacen una excelente labor en pueblos como Osuna, Morón, La Puebla de Cazalla, Pilas o Marchena».

A %d blogueros les gusta esto: