Con motivo del IV Centenario de la muerte de Cervantes la Diputación de Sevilla a través de su Área de Cultura y Ciudadanía colabora en la conferencia que tendrá lugar el próximo miércoles 20 de abril a las 20:00 h, Sevilla, Cervantes, El Quijote y la antigua Cárcel Real, a cargo de José Manuel LUCÍA MEGÍAS, Presidente de Honor de la Asociación de Cervantistas, comisario de la exposición “Cervantes: de la vida al mito (1616-2016)” y en la actualidad máximo experto en la obra y la figura de Miguel de Cervantes.
En el mismo acto se presentará el proyecto El Quijote Universal. Siglo XXI promovido por la Asociación Cultural La Otra Andalucía.
Los pueblos del Aljarafe-Doñana, entre los que se encuentra Villamanrique de la Condesa, Pilas y Aznalcázar son los peor conectados de la comarca. Actualmente cuentan con un sistema bastante precario de transporte, ya que su único medio es el autobús, concretamente la línea M169, que partiendo de la estación de Plaza de Armas, conecta Villamanrique, a través de la carretera Sevilla-Matalascañas, por Bormujos, Bollullos de la Mitación, Aznalcázar y Pilas.
Además de ser el autobús la única opción, este servicio ha sufrido recortes con la crisis, siendo los estudiantes los más afectados, ya que cada vez hay más jóvenes que optan por la vía académica en Sevilla capital. Esta línea conecta a duras penas estas localidades con Sevilla, Bollullos o Bormujos, pero sin embargo, no presta servicio con Sanlúcar la Mayor, que es cabeza de partido judicial.
«Nos encontramos con muchos problemas a la hora de acudir al centro médico, a los juzgados o simplemente a la oficina de la Seguridad Social, asegura una vecina de Pilas, pese a que la delegación de Bienestar del ayuntamiento ha puesto un servicio gratuito de ida y vuelta, los días 1 y 15 de cada mes, para que los vecinos que lo necesiten, puedan llegar hasta Sanlúcar.
Desarrollo y transporte
La alcaldesa de Aznalcázar, Manuela Cabello, quien preside actualmente también la Asociación para el Desarrollo de la Comarca Aljarafe-Doñana (ADAD)–con sede en Pilas-, es consciente de la falta de conexión que sufren estos pueblos, y junto con el resto de pueblos afectados, se encuentra trabajando en dar solución al elevado número de usuarios que estás sufriendo las consecuencias.
«Es que una persona que quiera ir, ya sea desde Aznalcázar, Pilas o Villamanrique a Sanlúcar la Mayor, tendría que coger un autobús hasta Sevilla y de allí subir de nuevo Sanlúcar, repitiendo a la vuelta de nuevo, el proceso a la inversa,con la consiguiente pérdida de tiempo que ello supone», comenta.
Pilas es el pueblo más afectado, con casi 15.000 habitantes, los cuales, tienen como única alternativa, esta línea, o el uso del transporte privado. Otro de los problemas que sufren estos pueblos, es que se encuentran apartados de la autovía A-49, con unas carreteras de acceso con muchas curvas, y en las que durante los últimos años ha habido numerosos accidentes, algunos de ellos incluso, con víctimas mortales.
Una estación olvidada
La línea férrea que une Sevilla con Huelva y atraviesa la comarca del Aljarafe nació a finales del siglo XIX. En su trayecto, el tren realizaba paradas en cada una de las estaciones del recorrido, entre ellas, la de Aznalcázar-Pilas, un enclave singular donde incluso llegó a formarse una aldea y que en la actualidad se encuentra cerrada al tráfico de viajeros.
La línea se inauguró en el año 1880, tras varias décadas de negociaciones, y según varias actas capitulares que se conservan en el Ayuntamiento de Aznalcázar, existen varias fechas que dan una idea de la importancia que adquirió esta estación y la transformación que fue sufriendo durante el siglo XX, hasta su cierre a finales de la década de los setenta.
Corría el 29 de septiembre del año 1892, cuando el consistorio aznalcaceño solicita un permiso para adornar la estación por la que pasaría el «Tren Real», en el que viajaba la regenta María Cristina de Habsburgo con su hijo, aún menor de edad, Alfonso XIII.
Diego León es un cronista aznalcaceño que recuerda con nostalgia la trayectoria de esta estación. «Es una pena que una estación con tanta importancia como la de nuestro pueblo, hoy en día, por 7 kilómetros, no forme parte de la línea de cercanías de Sevilla, porque los políticos de la época no supieron estar a la altura y no reivindicaron la necesidad de este transporte», comenta.
En los primeros años del siglo XX se reúnen los alcaldes de Pilas, Villamanrique de la Condesa, Hinojos y Aznalcázar, para solicitar mejoras en el camino que da acceso a la estación, así como la creación de un tren corto que hiciera parada a las 6 de la mañana y regresase a las 8 de la tarde.
«Es cuando se amplía el muelle de carga para dar servicio a las bodegas de Patricio Medina Garvey, una empresa muy importante para la época que tenía junto a la estación una destilería que, junto con una serrería, daban trabajo a los pueblos vecinos. Los arreglos del camino también son constantes, pero siempre coincidiendo con el paso de carruajes de lujo, como el de la Condesa de París, que tenía casa en Villamanrique», cuenta Diego a ABC Provincia.
Pilas, pueblo industrial
Medina Garvey trae la luz a Aznalcázar en el año 1913, y habilita servicio de transporte entre Pilas y la estación, apodado «La Tani». El complejo de la estación comienza a estar en auge, por lo que se solicita una sala de espera para viajeros, la concepción de billetes de ida y vuelta, e incluso un colegio para los hijos de los empleados que trabajan allí.
«El pueblo de Pilas hacía mucho uso de la estación, dado que desde siempre ha sido una localidad muy industrial y por eso pasó a llamarse Aznalcázar-Pilas, a pesar de encontrarse a 3 kilómetros de la villa pileña», relata el cronista aznalcaceño.
En 1906 se autoriza la creación de un kiosco para la venta de agua, y 3 años después se abre una cantina que perdura hasta la década de los años 60, y que regentó durante muchos años, el pileño «Manolo el de la cantina».
Pero para la gente de Aznalcázar, el ferrocarril ha estado presente en sus vidas de una forma muy marcada. «Recuerdo cuando éramos niños e íbamos a poner las perronas sobre los raíles, para ver cómo quedaban después del paso del tren», cuenta Diego. El tren ha servido para los aznalcaceños como predicción del tiempo, porque «cuando el silbido del tren sonaba muy cerca, significaba que soplaba el viento del noroeste, y que el tiempo iba a cambiar», asegura León.
También el pitido del tren era reloj de los vecinos, porque ya tenían cogida la hora, aunque también el tren recuerda algunas desgracias en el pueblo. «Al bajar por el camino de la Fuente Vieja, había que cruzar el puente del tren, sobre el río Guadiamar, donde hubo muchos accidentes, entre ellos, el del «Moronero», un vecino de Morón de la Frontera asentado en el pueblo, que fue atropellado por el tren de las 7 de la tarde. Desde entonces, la gente del pueblo atribuyó el nombre de aquel vecino, al tren de la tarde, cuando pitaba al salir de la estación»,cuenta Diego León.
SE CELEBRÓ EN LA CASA DE LA CULTURA DE CANTILLANA EL ACTO DE HOMENAJE A LOS ALCALDES Y CONCEJALES DE LA SEGUNDA REPÚBLICA DE LA VEGA MEDIA DEL GUADALQUIVIR
El Acto de Homenaje, celebrado ayer, día 16 de abril, y organizado por la ASOCIACIÓN COMARCAL PRO MEMORIA DEMOCRÁTICA VEGA MEDIA DEL GUADALQUIVIR, contó con la asistencia de un importante número de familiares de Alcaldes y Concejales de la Segunda República, y la presencia institucional de Dª Ángeles García Macias, Alcaldesa de Cantillana. También estuvieron presentes D. Marcelino Contreras, Alcalde de Brenes, D. Valentín López, Alcalde de Burguillos, D. José María Martín, Alcalde de Villaverde del Río, Dª Raquel Vega, Primera Teniente Alcalde de La Rinconada, Juan Carlos Rendón, Concejal de Alcalá del Río, y Francisco Cabrera, Concejal de La Algaba, en representación de sus respectivos Ayuntamientos.
Este año la asociación ha querido homenajear a los Alcaldes y concejales republicanos elegidos democráticamente en 1931, con especial mención de todos aquellos ediles que sufrieron la represión franquista. Se ha propuesto con este acto dar a conocer y reconocer el trabajo municipal de Alcaldes y Concejales realizado en tan pocos años, de 1931 a 1936, por los Ayuntamientos de la Segunda República, que supuso una ruptura con el dominio de los Ayuntamientos por las élites locales tradicionales. De ellos formarán parte un conjunto de hombres (republicanos y socialistas), de los partidos que habían logrado la proclamación de la República, que en su mayoría eran trabajadores del campo.
Fueron 89 hombres elegidos o nombrados interinamente para cubrir algunas vacante, de los que 38 sufrieron algún tipo de represión por parte de los militares y falangistas sublevados contra el orden constitucional y democrático de la Segunda República en 1936.
De los alcaldes: 4 fueron asesinados/fusilados (Manuel Brenes Macedo, de Burguillos; José Pueyo Solís, de Cantillana; Manuel Naranjo Alonso, de Tocina, y Baldomero González Parrilla, de Villaverde del Río); Pedro Brenes Cantón, de Burguillos, murió en El Dueso (Cantabria) en 1942, y otros 7 sufrieron años de cárcel a partir de 1939.
De los concejales, 12 fueron asesinados en 1936: Joaquín Bravo, Benjamñin Domínguez, José Aurelio López y Fernando Velázquez, de Alcalá del Río; de Burguillos, Ramón Guerra; de Cantillana: Manuel Barrera, Simplicio Lafuente y Manuel Lozano; de Tocina: José Carrasco y Manuel Salinas, y de Villaverde del Río: Antonio Campos y Sebastián Delgado; otros 10 padecieron años de cárcel a partir de 1939; 2 muriendo durante la guerra defendiendo la República y otros 2 se exiliaron.
El Acto, en la Casa de la Cultura cantillanera, tuvo dos partes:
La primera, tras las intervenciones de Juan Carlos Velasco, presidente de la Asociación, y de Ángeles García, Alcaldesa de Cantillana, fue la representación de la obra “Romance de El Aguaucho” del COLECTIVO DE TEATRO EL GALLO ROJO, que sitúo emotiva e intelectualmente el contexto represivo de la sublevación militar, siendo aplaudido en numerosas ocasiones, dada su magnifica actuación, acompañada del cante y baile andaluz, creando el ambiente adecuado de exaltación republicana y condena de la represión y de los represores.
En segundo lugar, tras la proyección de un vídeo en el que se expusieron los nombre de todos los alcaldes y concejales de aquella época, especialmente de todos aquellos que sufrieron la represión militar o franquista, se entregó un pergamino recordatorio (DE HOMENAJE Y RECONOCIMIENTO) a los familiares asistentes y a los alcaldes o representantes municipales presentes.




SEVILLA A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA (1839-1929)
De 11 de marzo a 22 de abril
De lunes a viernes de 11 a 21 horas Sala EP1 (C/ Madre de Dios, 1)
Ante el número de solicitudes recibidas, la Universidad ha organizado un servicio gratuito de visitas guiadas a la exposición, con el siguiente horario:
Lunes y martes: a las 11:00 h.
Jueves y viernes: a las 17:00 h.
Las reservas individuales pueden realizarse a través de este enlace web. Los grupos organizados (Vg. Gr. institutos, asociaciones, colegios…) pueden solicitar fecha y hora a través del correo electrónico guiaculturapatrimonio@us.es.
La ciudad de Sevilla nos sirve de hilo conductor para hacer un balance de la historia de la fotografía desde principios del siglo XIX a finales del primer tercio del XX. A través de los soportes, las técnicas, o las primeras cámaras, nos acercaremos a los inicios de un arte, la fotografía, que hoy en día está al alcance de casi todo el mundo. Asimismo, se trata también de una oportunidad de conocer fotografías inéditas o muy poco vistas de la ciudad de Sevilla: sus fiestas, costumbres, lugares emblemáticos e hitos históricos.
De todo esto, nos hablan los fondos que se exhiben en esta exposición procedentes de instituciones públicas como la Universidad de Sevilla, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, el Instituto Fotográfico de Barcelona, la Universidad de Navarra, el Instituto del Patrimonio Cultural de España, y coleccionistas privados de Sevilla, Granada, Barcelona o Madrid. Se reúnen cerca de 200 fotografías, muchas de ellas inéditas, así como un conjunto de libros, cámaras fotográficas, entre las que destaca una de las primeras máquinas de daguerrotipo de España, así como visores estereoscópicos siguiendo un eje cronológico, que arranca con el nacimiento del daguerrotipo. A través de ellas se van sucediendo las imágenes de la ciudad y sus gentes sobre los diferentes procedimientos fotográficos primitivos que la atraparon hasta 1929, constituyendo un conjunto de pequeñas historias, que ponen de manifiesto el valioso patrimonio fotográfico de Sevilla. Este legado está integrado por excepcionales testimonios gráficos y por documentos imprescindibles para documentar los cambios de su urbanismo desde mediados del siglo XIX. Un rico legado de instantes suspendidos en el tiempo. Detenidos allí donde podemos reconocerlo como parte de nuestra memoria colectiva.
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