A lo largo de la historia, Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682) ha sido considerado como el gran pintor de vírgenes y santos. Sus numerosas versiones de la Inmaculada Concepción constituyen todo un género conocido en todo el mundo y reproducido hasta la saciedad en objetos como calendarios, recordatorios o cajas de bombones. Fue de los pocos pintores que en vida y sin apenas moverse de su ciudad natal consiguió fama, gloria y mucho dinero. Sus composiciones religiosas pensadas para ilustrar la iglesia de la Contrarreforma forman parte hoy de las más importantes colecciones de Europa y América.
VI Jornadas Guadalquivir: Un Río con mucha historia
Las Jornadas organizadas por la Cátedra del Agua de EMASESA y el profesor Marcos Pacheco Morales-Padrón coordinador de las mismas y responsable de Comunicación de Sevitrade, se celebrarán los martes 5, 12, 19 y 26 de mayo a las 19.00 horas en el Salón de actos de...




