XVII JORNADAS DE HISTORIA Y PATRIMONIO SOBRE LA PROVINCIA DE SEVILLA – Tocina, 21 de marzo de 2020 (PDF)

XVII JORNADAS DE HISTORIA Y PATRIMONIO SOBRE LA PROVINCIA DE SEVILLA
«Historia, Cultura y Patrimonio militar en la provincia de Sevilla»
Tocina, 21 de marzo de 2020

 

ÍNDICE

El castillo almohade de Villaverde del Río
José Luis Benítez Acosta, Manuel Domínguez Lara y Manuel Morales Morales

De la leyenda al arte. Relevancia de la conquista de Sevilla en la Orden de la Merced
María Teresa Ruiz Barrera

Don Juan Tenorio: comendador y mito literario
Ezequiel Díaz Fernández

El apoyo militar de los Saavedra, señores de El Viso, a Alfonso XII y a Juana «la Beltraneja»
Marco Antonio Campillo de los Santos

Arquitectura militar en Los Alcores
José A. Campillo de los Santos

Connotaciones militares de los puentes de barcas medievales de Sevilla y Puerto Real (Cádiz)
Francisco Pérez Aguilar

Don Hernando de Luque: un prelado moronense en el descubrimiento del Perú
Helena Angulo Blanco

Don Hernando de Luque: un prelado moronense en la conquista del Perú
José María Alcántara Valle

El puerto de Sevilla y el proyecto de fortificación del ingeniero Cristóbal de Rojas (1596)
Marcos Pacheco Morales-Padrón

Un alarde en Mayrena en tiempos de Felipe II
Eusebio Manuel Pérez Puerto

La fundición de bronces de Sevilla: evolución durante el reinado de los Austrias (1540-1700)
Francisco Jesús Calvo Falce

La nobleza estepeña en las empresas militares de los Austrias (siglos xvi-xvii)
Jorge Alberto Jordán Fernández

Hombres de armas y letras: militares andaluces en las comedias heroicas de dramaturgos andaluces
Isabel M.ª González Muñoz

La capellanía del capitán Velázquez
Manuel Zurita Chacón

El almirante López Pintado. Capitán general de flotas a Indias
Enrique Tapias Herrero

Relaciones, gacetas y papeles públicos sevillanos sobre la guerra de Sucesión (1700-1714)
M.ª Carmen Montoya Rodríguez

El castillo de Constantina (Sevilla), de fortaleza en desuso a fuerte y cuartel durante la guerra de la Independencia
Mª. Teresa Henares Guerra

La fontaniega Manuela de Luna. ¿Una heroína en la guerra de la Independencia?
Francis J. González Fernández

Expedición de una división del 4º ejército a las campiñas de Arcos, Sevilla y Morón en 1811. Acción de Gaena
José Luis Sánchez Mesa

Soldados de Carmona en la guerra de la Independencia. Un análisis sociológico a partir de documentación militar
José Manuel Navarro Domínguez

Notas sobre las consecuencias en el patrimonio conventual sevillano de la ocupación francesa (1810-1812)
Isidro Díaz Jiménez

El escuadrón de Lanceros de Sevilla, 1811-1813
Francisco Javier Solís Encinas

La presencia militar en la villa de Umbrete durante el siglo XIX
Francisco Amores Martínez

Bandolerismo y desamortización en el Valle del Guadalquivir. Análisis de un modelo
Antonio García Benítez

Efectos sobre el patrimonio sevillano del bombardeo del general Van Halen (1843)
Isidro Díaz Jiménez

Las banderas del Regimiento de Milicias Provinciales de Sevilla: vestigios materiales de la historia del Regimiento
Rafael Tejado Borja

La Revista de Morón y su presencia en la guerra de África: las crónicas (1921-1925) de Rafael García-Plata y Parra, Fermín Requena Díaz y Antonio Martínez Rubio
Juan Diego Mata Marchena

Gilena, octubre de 1931. Represión militar de una huelga campesina
Francisco José Escalera Granados y Juan Francisco Coto Molina

El papel de la Guardia Civil en los conflictos socio-laborales a comienzos de la Segunda República en el Campo de Tejada y el Bajo Aljarafe (abril de 1931-agosto de 1932)
José Antonio Lora Vera

Impacto y consecuencias de la ocupación militar de los pueblos de la Vega Media del Guadalquivir en julio de 1936
Ramón Barragán Reina

Militarización de las minas propiedad de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA) de Villanueva del Río
José Hinojo de la Rosa

La gestión municipal de los hospitales militares de Marchena (1937-1940)
Álvaro Cabezas Andrés

Proyectos de intervención de la Comisión Diocesana de Arte del arzobispado de Sevilla en 1939
Yedra M.ª García Sánchez

El reclutamiento de los voluntarios de la División Azul en Sevilla en 1941
Luis Pardo Vicente

Los consejos de guerra de Sevilla. Experiencias de descripción archivística de fondos judiciales militares
Julio Guijarro González

Ruido de sables en Sevilla. El 23-F contado por quienes lo vivieron
José Manuel Navarro Domínguez

La Biblioteca Histórico Militar de Sevilla
Fernando Ortiz Martínez

El Centro de Historia y Cultura Militar Sur
José Luis López del Cerro

El Museo Histórico Militar de Sevilla y su patrimonio histórico
Alberto González Revuelta

JORNADAS V CENTENARIO DE LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO

«Jornadas V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo», que tendrán lugar el próximo mes de septiembre en la ciudad de Sevilla.

Ponencias: «El regreso de la Nao Victoria»

8 de septiembre de 2022
19:30 horas
Edificio de la Cilla (calle Santo Tomás, 5). Archivo General de Indias (#AGI)
Manuel Mª Serrera Contreras y D. Pablo Pérez Mallaína Bueno. Preside Dña. Esther Cruces Blanco, directora del Archivo General de Indias.

Charlas divulgativas: «Exploradores del siglo XXI»

9 de septiembre de 2022
11:30 horas
Espacio Primera Vuelta al mundo (Paseo Marqués del Contadero, edif. 2)
Nacho Deán, Juan M. García-Ruiz y Rui Parreira

Las Nieves de Los Palacios y Olivares

Celebramos la festividad litúrgica de la Santísima Virgen de las Nieves, una singular devoción mariana extendida desde hace muchos siglos por ciudades, pueblos y lugares del antiguo Reino de Sevilla, que comparten con nuestra capital algunos otros municipios entre los que pueden citarse a Alanís, Marchena, Fuentes de Andalucía, La Campana, La Algaba, La Rinconada, Bormujos, Benacazón, Villanueva del Ariscal, Olivares o Los Palacios y Villafranca. Durante más de tres siglos, mantuvieron entrelazado un vínculo institucional bastante estrecho el templo parroquial de Santa María la Blanca de Los Palacios y la Capilla Mayor de Olivares, consagrada a Santa María de las Nieves antes de que terminara erigiéndose como colegiata, tras concederle el Papa Inocencio IX el privilegio de poder cobrar la renta con las que estaban dotados los curas Beneficiados de distintos templos del arzobispado. Unas gracias y prebendas que, además de evidenciar el poder que su casa ducal detentaba ya a finales del Quinientos ante la Iglesia universal, procurando incluso de sobreponerse a la propia Catedral de Sevilla, contribuyeron a fomentar el culto a la Santísima Virgen de las Nieves.

Aquel entronque de la parroquia palaciega con las Nieves de Olivares, tuvo que verse reflejado, de un modo u otro, en la revitalización barroca de una advocación medieval, cuyos orígenes se adscriben en Los Palacios a los duques de Arcos como señores propietarios que fueron de la villa; la remodelación del propio templo del que era su imagen titular en el transcurso del siglo XVII (siguiendo de cerca ciertos cánones estéticos del manierismo italiano imperante en la propia colegiata), e incluso hasta en la construcción del antiguo retablo y el monumental lienzo de la Adoración de los Pastores, realizado entre los años 1631 y 1645, por el ensamblador Martín Moreno, el pintor flamenco Pablo Legot y Miguel Cano, padre del reputado artista Alonso Cano, que tanto trabajó para el conde duque.

Privilegio eclesiástico

Desde que en 1590 le concediese el Papa Gregorio XIV autorización a don Enrique de Guzmán (II conde de Olivares, nombrado además como embajador en Roma por el rey Felipe II) para fundar en la antigua ermita de la Virgen del Álamo (entonces Patrona de Olivares) una capilla como panteón familiar, esta piadosa fundación pasó a percibir las ganancias económicas de las plazas de un buen número de sacerdotes, conforme fueron quedándose vacantes, que hasta entonces había venido cobrando la Catedral de Sevilla. Con la gruesa dotación de unos ingresos más que suficientes que garantizasen el sostenimiento de su culto y el de la nutrida corte de ministros eclesiásticos que la integraban, valorados en un montante total de 2.500 ducados de oro, consiguió construir un suntuoso edificio religioso dedicado a la advocación romana de Santa María la Mayor.

Los estipendios y pensiones de rentas provenientes de las Prestameras, Pontificales o Beneficiados que pasaron a unirse a la Capilla de Olivares se servían en templos distribuidos por entre distintos puntos de la archidiócesis. Citamos algunos de ellos: Santa Catalina o San Miguel en Sevilla, Constantina, Huévar del Aljarafe, Salteras, Coria y Puebla del Río, Aznalcázar, Santa María de la Mesa en Utrera, Lebrija, Carmona, varias de Écija, el Viso del Alcor y otras tantas más que hoy pertenecen a los obispados de Cádiz (Jerez de la Frontera) y Huelva (Escacena del Campo, Niebla, Bollullos del Condado, Bonares, Gibraleón, Cumbres Mayores o Trigueros), además del ya referido templo parroquial de Los Palacios, que entonces atendía también la feligresía de Villafranca de la Marisma con anterioridad a la unión de ambos en 1836. Enumera muchas de las iglesias afectas, el culto presbítero ya difunto, don Antonio Mesa Jarén, en su crónica sobre la «Capilla Mayor y la Insigne Colegial de Olivares», editada en 2013.

El valor de los respectivos beneficios eclesiásticos lo estipulaba el propio Cabildo de canónigos de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, como organismo encargado de cuantificar cada pieza eclesiástica. Los beneficios que en su día se agregaron a la primitiva capilla olivareña se incorporaron a la colegiata el 1 de marzo de 1623, fecha en la que el Papa Urbano VIII decretó su erección canónica como tal a solicitud del señor conde duque de Olivares, don Gaspar de Guzmán (precisamente este próximo año se conmemorará el IV centenario de su erección con la celebración de un Año Santo Jubilar). Fue tal la autoridad de la abadía, que su cabildo terminó detentando la propiedad jurisdiccional, tanto civil como eclesiástica, de hasta varios pueblos del Aljarafe (Salteras, la antigua Heliche, Albaida, Sanlúcar la Mayor, la calle Real de Castilleja de la Cuesta y Castilleja de Guzmán). La colegial ingresaba los valores tasados por la Seo Metropolitana, cuyas instituciones entablaron un embarazoso pleito, a cuenta de los diezmos, que duró desde mediados del siglo XVII -momento álgido del conde duque que contaba con el favor particular de Felipe IV- hasta las décadas finales del XVIII, cuando el arzobispado terminó ganando el litigio.

Beneficiado de Los Palacios

El sacerdote propietario o servidor de un Beneficiado simple, normalmente encargado de oficiar el culto en la iglesia y desarrollar actividades sacramentales y pastorales como cura de almas, percibía un sueldo que se extraía de la participación variable de las rentas del diezmo en función del valor que alcanzase el expresado empleo eclesiástico. El rendimiento del beneficio que Los Palacios mantuvo unido a Olivares seguía las pautas de esta evaluación de géneros: corderos, queso y lana (1.511 maravedíes), menudos (3.211 mrs.), semillas (7.556 mrs.), aceite (34.116 mrs.) y vino (86.360 mrs.).

Por un documento que hemos localizado en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla sabemos que el 23 de abril del año 1698, el entonces conde duque de Olivares don Francisco José de Toledo Haro y Guzmán, que era así mismo duque de Alba y esposo de la condesa de Olivares, extendió nombramiento por escrito del cura Beneficiado simple de Santa María la Blanca, tras el fallecimiento del presbítero licenciado don Andrés Muñiz de Orellana. Lo relevó en el cargo el cura don Antonio Parejo Cerrada, a quien el conde duque nombró para este mismo servicio ante el señor abad mayor de la iglesia colegial de Olivares, «con la obligación -expresa el manuscrito hasta ahora inédito- que ha de asistir al dicho Beneficio personalmente y a todas las horas y divinos oficios que es costumbre decir y cantarse en dicha iglesia parroquial de las villas de Los Palacios y Villafranca, y a decir y cantar todas las cosas del cargo del dicho Beneficio y sus anejos». En esta misma escritura manifiesta el VI conde duque, que, entre otros títulos era también alcaide de los Reales Alcázares y Atarazanas de Sevilla, era patrón perpetuo de la colegial de su villa de Olivares y a él le pertenecía la facultad de nombrar y presentar a los clérigos encargados de servir los Beneficios simples servideros que estuviesen unidos a dicha iglesia por el tiempo que fuese su voluntad.

Para llevar a efecto la recaudación, los canónigos de la colegial acordaban anualmente en un cabildo extraordinario celebrado al iniciarse el otoño a quiénes de sus integrantes les correspondían cobrar los frutos de los beneficios agregados. A cada capitular se le adjudicaba, por orden de antigüedad, los procedentes de una determinada comarca. Como botón de muestra, en el repartimiento del pan terciado, que era una porción de los diezmos, el abad mayor de Olivares encomendó en el año 1804 a los canónigos Francisco Soriano y Alonso Pérez Larios que se encargasen de recoger los pertenecientes a la vereda de los puertos gaditanos que englobaba a los procedentes de Jerez, el Puerto de Santa María, Lebrija, y este de Los Palacios. Nuestro pueblo mantuvo ligado este beneficio eclesiástico con Olivares hasta que las distintas revoluciones liberales y planes desamortizadores de bienes eclesiásticos arrebataron a su colegial este privilegio avanzado ya el siglo XIX, como bien apunta el investigador Francisco Amores Martínez en distintos artículos publicados en revistas especializadas y el libro monográfico que dedicó, en 2001, al impresionante conjunto arquitectónico y el patrimonio histórico artístico que conforma la colegial de Olivares.

Siglo de Oro

El valioso lugar de paso en el que se hallaba ubicado Los Palacios, a pie del camino que unía a Sevilla con la desembocadura del Guadalquivir, desde donde partían las embarcaciones hacia América, favoreció el florecimiento de su templo parroquial durante el periodo de la Carrera de Indias. Aquella antigua villa, señorío de los Ponce de León (ducado de Arcos), se presentaba como parada obligatoria para capitanes y expedicionarios de distintas armadas, soldados del ejército español, frailes de órdenes religiosas y hombres de negocios de toda clase. Acogió la visita de personalidades tan ilustres como la de los Reyes Católicos, aristócratas de su corte, y hasta al mismísimo Cristóbal Colón, quien vino acompañado de un exótico séquito al regreso de uno de sus viajes al Nuevo Mundo. Lo narra en sus memorias el cura de Los Palacios Andrés Bernáldez, cronista también del reinado de los Reyes Católicos, quien refiere que acogió al célebre almirante en la casa rectoral donde residía, cercana al templo.

En tiempos de cruentas calamidades, tránsito del siglo XVI al XVII, la imagen titular de la parroquia de Santa María la Blanca se convirtió en una gran Protectora de la población ante las reiteradas epidemias de pestilencias que se sucedieron. Se trataba de una antigua imagen gótica tallada en madera que era venerada en su altar mayor bajo el mismo título de la iglesia (Virgen de la Blanca, o de las Nieves), que entonces lucía ya ricamente vestida y enjoyada. El Ayuntamiento de la villa de Los Palacios la tenía nombrada como su bendita Patrona en 1653, año en el que remitió a Madrid un acuerdo plenario apoyando la defensa de la Concepción Inmaculada de la Virgen María, nacida sin mancha ni pecado original, tan en boga en aquel periodo histórico de profundo fervor mariano.

Gracias a distintas memorias de misas instituidas por vecinos acaudalados durante los años del Barroco, pudo recuperarse la solemnidad de su fiesta el 5 de agosto, día en el que estuvo procesionando Nuestra Señora de las Nieves hasta bien adentrado el siglo XVIII. Cuando ambos pueblos se unieron en 1836, la función principal se organizaba ya el día 15 del mismo mes, como culmen de la novena que se le dedicaba en su honor. Durante todo el siglo XIX y buena parte del XX, tanto la función como su procesión permaneció celebrándose a mediados de agosto. Cuando en 1920 se estableció la feria, como fiestas patronales, la función y procesión aún continuaba fijada en la misma fecha. Ambas no se adelantaron al 5 de agosto hasta 1972, año desde el que permanece celebrándose este mismo día hace justamente 50 años -restableciéndose con ello una antiquísima tradición-, aunque retirada ahora de la feria de farolillos que tiene lugar a finales de septiembre.

Cada vez que entramos en Santa María la Blanca, donde tuvo la dicha de ser bautizado el escritor y poeta Joaquín Romero Murube en 1904, sobreviene a nosotros la presencia cercana de Cristóbal Colón por entre las naves del templo, al tiempo que nos embelesamos reflexionando sobre la universalidad que la proyección americana del lugar le proporcionó al humilde recinto sagrado de aquel pueblo tan pequeñito, que contó con la suerte de poder venerar como titular de su iglesia parroquial a una imagen con una advocación mariana tan importante para la cristiandad que encarna la pureza virginal.

 

*JULIO MAYO ES HISTORIADOR Y ARCHIVERO MUNICIPAL DE LOS PALACIOS Y VILLAFRANCA

La Orden de Predicadores en la Zafra moderna y contemporánea. Breve estado de la cuestión y perfil histórico de la comunidad de dominicas de Santa Catalina de Siena

Este artículo, aunque centrado sobre todo en el convento de Santa Catalina de Siena, quiere trazar un estado de la cuestión sobre la presencia dominicana en Zafra, especialmente en los siglos XVIII y XIX y lo haremos en parte precisamente de la mano de las monjas de Santa Catalina, pues, a partir de la crónica del convento, nos introduciremos en dos acontecimientos trascendentales para historia de la Orden: la exclaustración de 1835 y la posterior Revolución de 1868 y la restauración de la provincia Bética en 1897.

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SALE A LA CALLE EL NÚMERO 2 DE LA REVISTA CULTURAL ARRECIFE DE CAÑADA ROSAL. UN SUEÑO COMPARTIDO

El pasado viernes 8 de julio fue presentado en el Patio del Ayuntamiento de Cañada Rosal el II número de la Revista Cultural Arrecife, que coordina José Antonio Fílter, Cronista Oficial de la Villa y Presidente de ASCIL.

Todos sabemos que cuando algo en la vida se hace con ganas e ilusión es difícil no sacarlo adelante por mucho trabajo que suponga y por mucho tiempo que tengamos que dedicarle a ello.

Este es el caso de la Revista Cultural Arrecife, un proyecto cultural que nació el año pasado con vocación de quedarse  y que la aparición de este segundo número nos demuestra que podemos estar en el mejor camino para conseguirlo.

Este número cuenta con más de 180 páginas llenas de color, de historia, cultura emprendedora,  patrimonio, salud y educación, arte creativo en todas sus dimensiones, entrevistas, gentes y un sinfín de noticias que te acercan a la vida cotidiana de un singular pueblo de colonos llamado CAÑADA ROSAL.