La construcción del ferrocarril fue uno de los motores decisivos en el despegue final del proceso de industrialización. Además,produjo una auténtica revolución en el mundo de los transportes con importantes consecuencias de todo tipo.

El ferrocarril (del latín ferrum, hierro y carril) es un sistema de transporte terrestre de personas y mercancías guiado sobre una vía férrea. El desarrollo del motor de vapor impulsó la idea de crear locomotoras de vapor que pudieran arrastrar trenes por líneas. La primera idea fue planteada por James Watt en el año 1769 y revisada posteriormente en 1782, pero los motores eran demasiado pesados y generaban poca presión como para ser empleados en locomotoras.

Entre el conjunto de factores que los historiadores deducen para explicar el estancamiento económico de España durante la primera mitad del siglo XIX, suele incluirse el retraso en la construcción del ferrocarril como uno muy significativo, debido entre otras a causas de: inactividad estatal, falta de capitales, ausencia de conocimientos técnicos, atraso económico en general, obstáculos geográficos, ciertos acontecimientos políticos y económicos como la guerra carlista y la crisis del bienio 1847-1848.

No era posible que la nación española, lanzada gloriosamente en la carrera de las reformas útiles con todos los elementos necesarios para realizarlas buscase en la experiencia de otros pueblos el propio desengaño, el resarcimiento de tres siglos de inacción y de miseria. Dejase de reconocer en los ferrocarriles el móvil poderoso de todas las empresas industriales una necesidad de la época y el feliz invento que al estrechar las relaciones de los pueblos disminuye sus distancias. Hace comunes sus productos y adelantos; generaliza los progresos de la civilización, y convierte el mundo entero en una sola familia. Poseer estas vías de comunicación, valía tanto para los amigos sinceros del país, como reanimar los talleres y las fábricas. Abrir al trabajo un ancho vía de progreso y de mejora. Dar vida a los campos desiertos. Utilizar infinitos elementos de riqueza, ahora perdidos o tenidos en poco.

Tanto un particular como una sociedad que quisiese hacer un proyecto sobre la construcción de líneas debía de tener el consentimiento del estado. Éste exige un estudio detallando el trazado, un proyecto pormenorizado y unos documentos fundamentales como: memoria descriptiva, planos, presupuesto y pliego de condiciones particulares de la empresa. Los estudios de iniciativa privada son más frecuentes.

Legalmente cualquiera podía realizar un trabajo sobre un reconocimiento del terreno, pero en la mayoría de los casos se exigía la autorización del gobierno para poder recoger más información sobre las fincas de los propietarios. Las operaciones que conducen a un proyecto de ferrocarril son los trabajos de campo y los estudios de gabinete, los cuales consistían en determinar las características del trazado, los gastos de la construcción, la explotación de la línea y los ingresos que pueden esperarse de ella.

Los documentos que se exigían para la aprobación del proyecto eran: la memoria descriptiva del camino; debía de exponerse las necesidades a satisfacer la línea y las condiciones de la zona que recorre, colección de planos y perfiles horizontal y transversales, presupuesto de las obras, exponiendo los datos imprescindibles para la información del mismo.

Despegue del transporte: el ferrocarril en Marchena (Sevilla) (1858-1940) TRABAJO COMPLETO EN PDF

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