0881Después de los números monográficos de los Cuadernos de Aznalcázar dedicados, el primero de ellos, al centenario de la llegada de luz eléctrica a Aznalcázar en 1913 y el segundo a las deshuesadoras y rellenadoras de aceitunas de Aznalcázar en la fábrica de Medina Garvey, tomamos de nuevo el camino de vuestros Cuadernos tal y como se han realizado en los ocho números lanzados hasta ahora.

En esta ocasión, además de los clásicos colaboradores, se unen a nuestra nómina otros nuevos que nos aportan sus conocimientos y sus trabajos y nuevamente desde estas páginas hacemos un llamamiento para todo aquel que lo desee colabore con la Revista pues estas puertas se encuentran abiertas a todos los que tengan algo que aportarnos sobre la cultura local.

Nuestro bibliotecario José Antonio Zurita presenta un excelente trabajo sobre las obras del puente en 1724 gracias a una documentación original custodiada en el Archivo de Simancas (Valladolid).

Antonio y Joaquín Mora Roche, sobrinos de D. Francisco Colchero Navarro, conocido como Padre Colchero, nos ponen de manifiesto y nos desglosan la figura de un personaje muy importante y muy desconocido de Aznalcázar como fue el sacerdote don Francisco Colchero. Se hace realidad un sueño que los coordinadores de los Cuadernos teníamos desde hace algunos años.

Un clásico de los Cuadernos como es José García Salado nos escribe una vez más un precioso relato llamado La Melena de María Angeles Acosta que como es habitual esperemos haga las delicias del lector más exigente. Otro de los tradicionales como nuestro entrañable Justo Navarro Fuentes seguirá con las etapas de la vida y nos describe con su sapiencia las costumbres y ritos sobre la muerte en Aznalcázar (lutos, entierros etc.).

Pedro José García Parra y Diego A. León García -los coordinadores y directores de los Cuadernos- no faltan a su cita y publican sendos artículos que aportan hechos y temas inéditos sobre Aznalcázar. El primero de ellos escribe de un tema novedoso de Aznalcázar: las referencias a Aznalcázar en las fuentes árabes de Al-Andalus, desconocidas hasta ahora, y el segundo nos desvela unos datos históricos y también desconocidos además de poco tratados relativos a un sumario judicial instruido al cabo de la Guardia Civil don Teófilo Sánchez por negarse a colaborar con las fuerzas de Queipo de Llano en la llamada “entrada de las tropas en el pueblo” el 23 de julio de 1939.

Además de lo indicado, también se publica un amplio reportaje realizado con el historiador y sacerdote D. José María Vázquez Soto autor de la obra La Historia de Aznalcázar publicada en el año 1971. Hemos de indicar que el sacerdote falleció poco después de nuestra entrevista a la que pudimos acceder gracias a nuestro amigo el profesor don Manuel Zurita Chacón.

Igualmente presentamos un reportaje sobre un personaje de principios del siglo XIX que nuestros abuelos nos hablaban, como fue Fray de la Concepción del Toro Gómez conocido popularmente como Padre Miguelito. Un ermitaño del convento del Loreto que frecuentaba Aznalcázar concretamente la Ermita de Nuestra Señora del Amparo del Cortijo de Torres y sobre el que se contaban infinidad de milagros. Una vez más Antonio García Salado Antonio Mogeda persona llena de inquietudes culturales se une a nuestros Cuadernos con un precioso artículo sobre el nuestro río Guadiamar. En este Cuaderno nº 10 el estudioso local Juan Cabrera Escalona nuevamente se suma a nuestro proyecto y nos ofrece un trabajo magnífico y bien cuidado como es habitual en él sobre el Centro de Estudios de Aznalcázar. La dirección de los Cuadernos quiere mostrar su agradecimiento más sincero una vez más a nuestro habitual colaborador José María Fuentes Arroyo por su inestimable apoyo en tareas informáticas.

Finalizar agradeciendo una vez más al Área de Cultura del Ayuntamiento de Aznalcázar su colaboración y desde estas páginas damos la bienvenida a la nueva Concejal de Cultura Pepi Sánchez Marcelo de la que esperamos siga apoyando la única revista cultural de este género que se hace en todo el Aljarafe. Despedimos en el Área de Cultura con agradecimiento por su apoyo y colaboración mostrado con los Cuadernos de Aznalcázar a Manoli Cabello a la que deseamos suerte en su nuevo cometido.

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