0715Una vez conquistados los territorios por los cristianos las órdenes religiosas se prestaron a conseguir terrenos en los que fundar sus respectivos conventos, y patronos que los financiaran.
Poco a poco emergieron los imponentes edificios religiosos góticos o renacentistas que, en la época barroca, se remodelaron o en muchos casos, transformaron casi completamente. Los mercedarios, en relación al incremento del papel que, a nivel social, económico y religioso, iban obteniendo, asistieron a un creciente auge de la imagen devocional de la orden 1. En consonancia desplegaron en el siglo XVII una importante labor de mecenazgo cultural, emprendiendo la redecoración de sus viejas iglesias y cenobios, o erigiendo nuevas construcciones que, a su vez, debieron ser enriquecidas con retablos, esculturas y pinturas en aras de la renovación que preconizaba el Concilio de Trento y, el estilo barroco, ya sabemos, ensalza plásticamente sus tesis doctrinales 2 , sobre todo los descalzos que, desde 1622, eran ya autónomos. Este nuevo ornato se enfocó a difundir el mensaje cristiano, la temática mariana – la mayoría de los conventos se titulaban de Nuestra Señora de la Merced, de las Mercedes o se ponían bajo otra advocación mariana, caso de la Inmaculada en Granada, Lora, Écija, o el de Nuestra Señora de Belén, en Granada y Sanlúcar de Barrameda, ambos de la descalcez-; hacer patente su carisma propio – redención de cautivos –; la hagiográfica con las vidas más o menos legendarias del fundador y de los miembros destacados en santidad, artes o letras; en definitiva, enseñar modelos de la fe, de la piedad y del prestigio alcanzado por ambas órdenes mercedarias. Y por último, el triunfo de las propias órdenes junto con algunos temas bien alegóricos bien legendarios que aúnan a los religiosos con la tradición local de cada ciudad. Dado el considerable volumen de conventos – veinticuatro de la Merced y veintiuno de los descalzos, en nuestra comunidad autónoma, Badajoz y Murcia -, y de obras artísticas que acumularon tales conventos, así como el espacio, forzosamente breve, del que dispongo en estas páginas, tan solo esbozaré los principales programas iconográficos pictóricos de temática hagiográfica y alegórica.

Mª Teresa Ruiz Barrera

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