0212La localidad sevillana de Villanueva del Río y Minas está de enhorabuena. El próximo sábado 17 de marzo al mediodía la ciudad romana de Munigua, principal reclamo arqueológico del pueblo, lucirá nueva maqueta tridimensional, concebida en aluminio, bronce y acero. Una Munigua a pequeña escala, donde el visitante podrá contemplar a vista de pájaro las excelencias arquitectónicas de la urbe, especialmente sus templos, el foro, la basílica, las termas, las casas; y el santuario de Terrazas.

En la elaboración de la maqueta han participado de forma conjunta la Junta de Andalucía, el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid y el Ayuntamiento de Villanueva del Río y Minas. Tan incomparable marco arqueológico acogerá un acto en en el que estarán presentes destacadas personalidades de la cultura; universidades y museos de Andalucía; y Embajada de Alemania en Madrid. La iniciativa ha contado con el patrocinio de la empresa Cometal/Madrid, Lion’s Club de Málaga, Asociación de Amigos del Instituto Arqueológico Alemán; y las empresas Joaquín Pérez Díez S. L. Construción-Restauración y Talleres Vázquez Consuegra.

El interés por este yacimiento arrancó tiempo atrás. De hecho, la antigua ciudad hispanorromana de Munigua lleva siendo investigada desde el año 1956 por estudiosos del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid. La delegación española del Instituto (creado en 1829 en Roma), se fundó en 1943 con el estudio y la investigación de los monumentos de la Antigüedad como principales motivaciones. Desde ese momento ha sido ejemplo de una prolongada labor investigadora en el ámbito arqueológico. Dado el carácter internacional de sus equipos, el Instituto ha ejercido de foro arqueológico entre españoles y alemanes.

Todos los objetos hallados se conservan actualmente en dos salas del Museo Arqueológico de Sevilla. Destaca especialmente la cabeza de una escultura que ha sido interpretada como una alegoría de “Hispania”. Además, se han localizado en el subsuelo de Munigua otras figuras de divinidades y emperadores romanos como una de Domiciano, localizada en el interior de un pozo.

Con la maqueta no solo podrá apreciarse el yacimiento a pequeña escala. Se rinde homenaje a arquitectos, arqueólogos, guardas, eruditos y todo aquellos que se han implicado en la conservación, excavación y mantenimiento del legado arqueológico de Munigua.

Actualmente la tarea investigadora en Munigua recae sobre Thomas Schattner, que ha continuado la labor de sus predecesores: Theodor Hauschild y Wilhelm Grünhagen. Los primeros que, allá por los años 50′, atisbaron en Munigua no solo un gran potencial arqueológico sino también una perentoria necesidad de conservación fueron el arquitecto del Ministerio de Educación y Ciencia, Félix Hernández Giménez y el arqueólogo germano Helmut Schlunk. De ellos arranca el interés y compromiso con Munigua y a ellos les fue concedida la primera autorización del Ministerio de Asuntos Exteriores para estudiar y excavar esta ciudad romana conocida desde el siglo XVI y descrita por ilustrados sevillanos del siglo XVIII.

Desde el año 1956 se han excavado sus murallas, sus necrópolis, sus templos, su foro y su santuario monumental en prolongadas campañas arqueológicas, en las que siempre ha reinado el espíritu de colaboración hispano-germano. Han sido también objeto de estudio los recursos y fuentes de financiación y crecimiento de la ciudad en la Antigüedad: sus minas de cobre e hierro, sus escoriales; su explotación y también su comercialización a través del Río Baetis.

Actualmente el Museo Arqueológico de Sevilla custodia en sus salas y almacenes multitud de objetos muebles extraídos de las excavaciones. Epígrafes, monedas, esculturas, sarcófagos y objetos cotidianos nos permiten, junto con una imponente arquitectura monumental, profundizar en el conocimiento de esta ciudad y sus habitantes, que tras una primera ocupación ibero-turdetana en el siglo IV a C. adquirió su máximo apogeo durante los emperadores Flavios (69-96 d C.) y la primera mitad del siglo II, para, posteriormente, sufrir un paulatino abandono a partir del siglo III d. C., que se hará definitivo en el siglo VIII de nuestra era. Con la exposición de la maqueta en el foro de Munigua se pone al alcance de los visitantes una visualización esencial para el conocimiento de la ciudad, cuyo nombre, sin embargo, sigue siendo el mejor secreto guardado a los viajeros interesados en la cultura romana de Andalucía.

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