0125El pasado 14 de febrero, nuestro compañero Salvador Hernández obtuvo el doctorado en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla con su tesis Los Talleres de escultura en madera del gótico final en Sevilla, un periodo del que se conservan muy pocas obras artísticas. Si a ello unimos la escasez de fuentes documentales que proporcionen información con la que poder ampliar el conocimiento de la materia, así como las reducidas publicaciones que hasta el momento se han editado al respecto, entenderemos la seria dificultad a la que ha tenido que enfrentarse Salvador para abordar el estudio de su empresa investigadora.

Aunque la parte principal de esta Tesis se centra en el análisis de la sillería del coro de la Catedral de Sevilla, como importante conjunto escultórico que atrajo la participación de reputados artistas de la escultura en madera del momento, como Nufro Sánchez, Pyter Dancart, Jorge Fernández “el Alemán” o Pedro Millán, entre otros, también se detiene en estudiar la construcción del retablo mayor catedralicio. Así pues, la sillería del coro constituyó, a juicio del autor del trabajo, “un verdadero banco de pruebas con vistas a la ejecución del segundo gran proyecto emprendido por los canónigos capitulares sevillanos: el retablo mayor”. En aquellos años fronterizos entre los siglos XV y XVI, de plena transición al Renacimiento, todos estos artistas realizaron numerosísimas faenas y trabajos en la nueva y espaciosa Catedral que se levantaba, por lo que la ejecución de estos emblemáticos muebles litúrgicos, dinamizó la actividad de unos talleres que tuvieron también en muchas parroquias, iglesias, ermitas, conventos, santuarios, hospitales y cofradías del Arzobispado hispalense potenciales clientes que demandaron sus servicios.

0126Ciertos capítulos quedan dedicados a contextualizar el entramado vital, social y profesional en el que se desenvolvían aquellos peritos maestros. Así, en el primero de ellos, dispuesto bajo el epígrafe “Los talleres de escultura y sus relaciones con el mercado y la clientela” se desgranan curiosísimos detalles cotidianos extraídos de distintos libros de Fábrica y Mesa Capitular de la Catedral de Sevilla, relativos a la vida de los artistas y el ambiente familiar que les rodeaba. Calles cercanas a sus habituales lugares de trabajo, Catedral y parroquia del Salvador, eran los ejes preferenciales del asiento, en Sevilla, de los entalladores e imagineros del momento. Bien curiosas resultan las descripciones de las viviendas de estos trabajadores de la madera que el investigador ha podido reconstruir, gracias a las cuales puede conocerse la disposición de sus viviendas y el lugar preferente que el taller significaba dentro de ellas.

Tiene cabida también un apartado importante referente al envío de obras de arte, laboradas en estos talleres, al Nuevo Mundo –a tenor de la implicación de Sevilla en el comercio colonial entrelazado con América–, en el que se constata la resonancia universal que, de modo tan inmediato, encontraron estas producciones artísticas, de procedencia sevillana, en tantísimos lugares del mundo.

0127Salvador Hernández, que para la materialización de esta Tesis lleva investigando durante algo más de una década, bajo la dirección académica del doctor don Rafael Cómez Ramos, catedrático del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, ha empleado una metodología de investigación rigurosamente científica, basada en la revisión concienzuda de Archivos, como el de la Catedral de Sevilla (libros de Actas Capitulares y Fábrica), Histórico Provincial de Sevilla (protocolos notariales de la ciudad de Sevilla concernientes al periodo de estudio), Archivo General de Indias (libros de cargo y data de la Tesorería, registros cedularios, etc.), que ha complementado con la consulta de numerosísimas Bibliotecas (Laboratorio de Arte, fondo antiguo universitario, Colombina, Nacional de Madrid, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, etc.). El trabajo se cierra con una nómina bibliográfica de innumerables monografías, manuales, artículos y comunicaciones publicadas en ámbitos especializados.

Ante una concurridísima sala (la dedicada al profesor Carriazo, popularmente conocida como la de “grados”, de la facultad de Geografía e Historia), el tribunal calificador, compuesto por Francesca Spagnol (presidenta), Joaquín Yarza Luaces, Lázaro Gila Medina, Emilio Gómez Piñol y Francisco Javier Herrera García, otorgó por unanimidad a nuestro admirado amigo, al que difícilmente podríamos corresponder las impagables contribuciones historiográficas y humanas que con tanta fidelidad viene cumplimentándonos a tantos historiadores, la calificación de Sobresaliente “Cum Laude”.

Julio Mayo

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